Muévete para adelgazar… ¡y para cambiar!

por Eli Giraut

¡Buenas noches, cambiadora! ¿Qué tal estás, cambiador? ¿Cómo ha ido tu semana, cómo va tu proceso de cambio?

Quiero pedirte disculpas por no publicar el lunes como es mi compromiso semanal. Esta semana mis rutinas están un poco alteradas por reuniones familiares. Sin embargo, no quería dejar pasar la semana sin que conversemos, por ello te escribo hoy, aunque sea brevemente.

Me gustaría hablarte de algo que mis rutinas me han recordado en estos días: de la necesidad de moverse para adelgazar, y también para poder cambiar.

Si quieres cambiar, tienes que moverte. Quedándote quieto puedes analizar mejor, planificar mejor, pero no cambiar. El cambio exige movimiento, una vez que tu decisión de cambio está tomada, tu plan elaborado o tu proceso definido, si no actúas al respecto nada pasará.

Esto resulta literalmente patente en los procesos de adelgazamiento: ¡Muévete para adelgazar!

Por experiencia propia y por observación sé que las personas obesas tienden a economizar movimientos. Haces lo posible para no moverte, y no eres consciente de ello o te das excusas a ti misma. Usas el ascensor para evitar que después te duelan las rodillas. No caminas si puedes evitarlo, no te agachas para recoger cosas, y no te das cuenta de que es por hábito, que ni eres consciente muchas veces que lo tienes, que ni recuerdas cuándo ni por qué se te ha creado, pero que contribuye a mantener o aumentar tu obesidad. Es un circulo vicioso, porque cuanto más engordas menos te apetece moverte, y cuanto menos te mueves, más engordas.

Adquirir consciencia de ello es el primer paso para el cambio. Si adelgazar es tu meta, tu primer pequeño hábito a implantar puede ser observarte a lo largo del día, y apuntar cómo reaccionas ante la posibilidad de moverte. ¿Te levantas de tu asiento siempre que puedes? ¿Aprovechas cualquier ocasión para caminar o subir escaleras, como ir a hablar en persona con un colega en tu oficina en lugar de llamarle por teléfono? ¿No te importa aparcar lejos de tu destino y caminar un poco más? Entonces estás en el camino correcto para adelgazar. En caso contrario, ya sabes cuáles son los siguientes hábitos que te conviene trabajar: ¡Muévete para adelgazar!

Empieza por tomar nota de todos tus comportamientos actuales, de movimiento y de alimentación también; aunque no hablaremos hoy de la dieta, el tema de adquirir consciencia de tus hábitos te permitirá establecer un plan de cambio más sólido. Es conveniente si apuntas también las emociones y contextos asociados a tu comportamiento. Si pasas una semana apuntando estas cosas, seguramente podrás encontrar algunas oportunidades fáciles de mejora con las que empezar a trabajar, a moverte, que te faciliten adquirir inercia y te ratifiquen en la identidad cambiadora: ir andando a sitios que frecuentas que están a menos de un kilómetro, proponerte no tomar el ascensor para menos de dos tramos de escaleras, aparcar más lejos de tu destino, etc.

No se trata de hacerte promesas grandes difíciles de cumplir, del tipo de “a partir de mañana iré al gimnasio dos horas diarias”, sino de cambiar cosas pequeñas, que encajen fácilmente dentro de tus rutinas diarias, pero que te ayuden a identificarte con una persona que se mueve constantemente, y que sumen calorías quemadas a lo largo del día, y casi sin que te des cuenta. Lo importante es que adquieras compromisos contigo que sientas que puedes cumplir en esta primera fase. Ya habrá tiempo más adelante para aventurarse a ir al gimnasio, cuando ya estés cómoda caminando 3 kilómetros diarios, por ejemplo.

En mi caso particular, noto muchísimo la falta de movimiento. Para mí es el elemento determinante. Cuando hago ejercicio con frecuencia, aunque me salga de la dieta, me mantengo en mi peso, pero en lo que dejo de moverme, engordo al mínimo descuido, a veces aunque mantenga la alimentación sin excesos. Sé que si quiero adelgazar tengo que combinar el ejercicio y cuidar lo que como, pero en mi caso, el movimiento tiene más impacto que la dieta, incluso en la construcción de mi identidad de persona disciplinada (difícil construcción). No habría adelgazado 60 kilos y mantenido mi peso sin ejercicio casi diario, aprovechando cualquier oportunidad para caminar y moverme, y ayudándome con elementos de gamificación: cosas que me permitan convertir en juego o reto el ejercicio: el Vivofit del que ya te he hablado, aplicaciones de móviles, juegos de consolas de fitness o baile, lo que sea que te ayude a moverte.

Y respecto a otros cambios, ocurre lo mismo, ponerte en acción será lo que genere que aparezcan los resultados que esperas, ¡comienza a moverte! Ejecuta a diario una tarea de tu plan, mejor si puede ser al principio del día, o pon en práctica el pequeño hábito que te llevará a construir el cambio que deseas, desde ya.

Entonces, ¡muévete para adelgazar y para cambiar, ya!. Si quieres, puedes contarme qué oportunidades de mejora has detectado, y preguntarme si tienes dudas, estaré encantada de ayudarte. Me gustaría saber cómo lo haces y ayudarte si tienes dudas. Puedes comentar en el espacio habilitado en este artículo, o si prefieres hacerlo en privado, utilizando el formulario de contacto.

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Gracias por leerme, abrazos y ¡disfruta tu cambio!

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