Cuatro elementos favorables para el cambio

Hola cambiadora, ¿cómo ha ido tu semana? ¿Cómo estás, cambiador?

La semana pasada comencé a hablar de cómo generar un cambio deseado, hablando de objetivos, indicadores, y de crearte una identidad que te permitiera creerte capaz de cambiar.

Tenía previsto hablarte esta semana del siguiente paso, que es el la elaboración de un plan. Pero antes de eso, me parece importante que hablemos un poco de otro elemento que resultará determinante en tus intenciones de cambio: el entorno.

En particular, quiero hablarte de cuatro elementos favorables para el cambio que considero básicos por las experiencias que explicaré a continuación y que resumo en esta infografía:

4ayudasentorno

 

La importancia de las personas…

Hace ocho años que vivo en la comarca de Pamplona, que es una ciudad de unos trescientos mil habitantes, con una altísima calidad de vida. Suelo ir a caminar varias veces por semana a un paseo fluvial cercano a mi casa, muy concurrido. Es bastante habitual encontrarse a otros adultos haciendo ejercicio, pero también a muchos niños con sus padres en bicicleta o caminando. En ese sentido, Pamplona es una ciudad “sana”. La mayoría de las personas practican deporte o alguna actividad física habitualmente. La ciudad se presta a ello, con abundancia de amplios espacios verdes, aire limpio, y rodeada a su vez por más entornos naturales (montañas, ríos, pantano, Cantábrico y Pirineos a menos de 2 horas).

Recientemente he comenzado a aprender a esquiar, por tres impulsores:

  1. Ahora tengo un cuerpo que me permite hacerlo (hace unos años tuve la oportunidad de hacerlo y no me atreví, no me vi capaz)
  2. Últimamente me obligo a hacer cosas que me den miedo
  3. Coincide que algunos de mis amigos están enseñando a sus retoños a esquiar, así que aprovecho las clases que les dan a ellos y la compañía en las pistas de novatos.

No me avergüenza decir que los niños me superaron rápidamente en habilidad, aunque mi ego sufrió más que mis músculos: al final del primer día eran los niños de 3 a 5 años los que me daban las clases, no sus padres. Pero es normal, los niños aprenden todo con mucha facilidad, y no tienen miedo a caerse y romperse algo. Yo tengo que derivar buena parte de mis energías a enfrentar ese miedo cada vez que comienzo un descenso. Afortunadamente, con cada descenso el miedo va disminuyendo y la confianza aumentando (espero profundizar más en la gestión del miedo en futuros posts).

Este aprendizaje me ha hecho pensar mucho en el ambiente en el que te mueves. Los niños en Pamplona comienzan a esquiar y andar en bicicleta y a subir al monte a edades muy tempranas, porque a sus padres les encanta hacer eso. Porque a su vez llevan haciéndolo toda la vida, y sus amigos y familiares también. La ciudad favorece que se haga deporte y la vida natural, pero además la gente tiene ese hábito muy arraigado. Y es curioso observar que hay pocos niños obesos en Pamplona, y que en general los niños pasan mucho tiempo al aire libre.

Y en esta semana de San Fermines, me maravilla ver cómo desde muy pequeños los niños reciben las enseñanzas de las tradiciones asociadas a las fiestas, se aprenden las canciones de la fiesta en la guardería, bailan con las charangas y corren delante de toros de mentira. Correr el encierro es una actividad que pamplonesas y pamploneses se toman muy en serio, y se entrenan físicamente para ello.

Una de las primeras cosas que me gustó al mudarme aquí era tener el Cantábrico a una hora. Mis amigos aquí son muy activos físicamente y practicaban surf, y entonces con eso yo tampoco me atrevía, no me veía en forma, pero igual iba con ellos, hacía el intento con el bodyboard y me divertía mucho.

Eso de ver que mis amigos podían hacer cosas que yo no podía, o que no me atrevía a probar por miedo a que me fallaran las rodillas, ha sido una de las principales motivaciones para querer adelgazar y ponerme en forma: estoy muy joven para dejar de hacer cosas que me gustaría aprender.

Y ahora que estoy haciéndolas y aprendiéndolas (este verano me he atrevido con el windsurf, ¡y me encanta!), me pregunto muchas veces si habría sido capaz de cambiar físicamente como lo he hecho si no me hubiera mudado a Pamplona. Estoy rodeada por un ambiente muy favorable en espacios y oportunidades para practicar deporte, pero además hay presión de grupo (positiva, sí, pero presión). Cuando tienes un grupo de amigos donde la mayoría practica algún deporte o actividad física de forma habitual durante la semana, va al gimnasio o a la piscina con frecuencia, y que el fin de semana se va a esquiar, o a la montaña o a la playa… ¿Cuándo quedas con tus amigos si no es para hacer deporte como ellos? Y si no haces nada físico, eres el diferente, y eso siempre hace que uno se sienta un poco mal, fuera de grupo.

Lo que a su vez me hace pensar en esta frase de Jim Rohn: 

JimRohn

No estoy segura de que haya una base científica detrás de esta frase, no la he conseguido, y en la web encuentras tanto opiniones a favor  como en contra. Quienes están a favor argumentan la mencionada presión de grupo, la influencia que ejercen las buenas compañías, la capacidad de mimetización del ser humano o que los amigos nos ayudan a reafirmar nuestra identidad como cambiadores. Quienes están en contra, indican que tú decides cómo reaccionar ante el entorno, quién y cómo dejas que te influencien.

En mi experiencia, hay algo de cada cosa. Rodearte de personas que han alcanzado ya lo que tú quieres alcanzar te permite ver que otros ya han llegado allí, y a medida que los conoces mejor, aprendes cómo lo hicieron, y ves que no son muy diferentes a ti, y comienzas a creer que si ellos han podido, tú también podrás.

Esto no significa que tengas que cambiar de amigos si no quieres. Creo que si hay alguien de manera constante en tu vida es porque te aporta algo y tú se lo aportas a esa persona y efectivamente, creo que podemos ser proactivos en limitar cómo dejamos que los demás nos influencien, en quedarnos con lo bueno.

Pero cuando estás iniciando un proyecto de cambio o buscas alcanzar una nueva meta, tendrás que reforzar tu red para añadir personas que ya hayan llegado y que te puedan mentorizar, o con amigos que te inspiren. Puedes buscar un mentor en tu entorno cercano, o puedes empezar a leer o seguir a quienes ya lo han conseguido: éste primer paso es fácil y fundamental. Busca blogs, podcasts, o información en cualquier soporte de las personas que te gustaría imitar, aprende cómo lo han hecho y comienza a ensayar sus métodos, adaptándolos a ti. Si tienes dudas, prueba a enviarles un email. En mi caso, he recurrido principalmente a los mentores virtuales, y éste es uno de los primeros que encontré y que más me ha ayudado, y James Clear es de los que me inspira recientemente por estar muy especializado en cambio de hábitos.

También te será de mucha ayuda buscar un apoyo cercano, alguien con quien puedas compartir tus venturas y desventuras del proceso de cambio, que puede ser un mentor o un amigo que busque una meta similar a la tuya o ese familiar que te apoya incondicionalmente hagas lo que hagas.  Alguien que te haga sentir comprometido con esa persona: “no puedo dejar de trabajar en mi cambio porque le fallaría a mi amiga/mentor/madre/esposo/etc.” Pero sobretodo, que te recuerde que tú eres el responsable de tu meta: el compromiso con esa persona tiene que contribuir a reforzar el que tienes contigo, no sustituirlo.

No quiere decir que no puedas equivocarte o que no tengas caídas: búscate a alguien que pueda entender que el fracaso ocasional es parte del proceso de cambio, pero que lo importante no es las veces que caigas sino las que te vuelvas a levantar. En mi proyecto de adelgazamiento, por ejemplo, mi madre, mi hermano y mi cuñada han sido fundamentales con su apoyo y aguantándome, sin desmerecer a mis familiares, amigos y compañeros que también me han respaldado, y a los profesionales de la salud que me han tratado (¡mil gracias a todos!).

 

… Y del entorno

Además de acompañarte de personas que estén alineadas con tus objetivos, es fundamental rodearte de un entorno que lo refuerce. Si puedes, realiza cursos relacionados con tu meta, te permitirá conocer más gente con objetivos similares a los tuyos y te meterá en el ambiente.

Si quieres ponerte en forma, inscríbete en un gimnasio o en una actividad física que te divierta. Si intentas estudiar algo nuevo, puede ayudarte encontrar una biblioteca agradable que facilite la concentración. Como mínimo, cambia el fondo de escritorio o ponte una postal cerca que te motive, que te recuerde por qué cambias, tu objetivo y que puedes hacerlo. O puedes introducir cambios en tu entorno que ayuden a modificar tus hábitos, como sustituir galletas por frutos secos en los frascos visibles en la encimera de tu mesa, o preparar con antelación y dejar a la vista tu ropa de hacer ejercicio.

En mi caso, me funciona muy bien tener en casa la mayor cantidad de alimentos sanos, naturales y bajos en azúcar, grasas y calorías. Cuando caigo en la tentación de comprar dulces (que pasa) resulta mucho más difícil no comerlos, pero incluso así, suelo guardarlos en lugares no visibles: es más probable que me olvide de ellos y termine evitando la tentación. Y llevo unas zapatillas para caminar siempre en el maletero del coche, para poder aprovechar las oportunidades de pasear con amigos o en sitios agradables que me encuentre.

Por último, trata de pasar algo de tiempo semanal en la naturaleza: Ella nos recuerda que el cambio es la única constante, que la renovación y la evolución son procesos continuos e inexorables. Cuando observamos un río, que siempre se recicla, o el crecimiento de árboles, flores y frutos, el cambio de estación, escuchamos el canto de jóvenes pájaros o el mar que nunca se detiene, todo eso nos relaja, nos reconecta con nuestro cambio y con algo más profundo dentro de nosotros que nos renueva y nos recarga las pilas para la siguiente semana.

playa canarias

 

Y para tí, ¿qué es lo que funciona? ¿Qué te ayuda a cambiar? ¿Cómo te ayuda el entorno?

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Gracias por leerme, abrazos y ¡disfruta tu cambio!

2 thoughts on “Cuatro elementos favorables para el cambio

    1. ¡Mil gracias Gurutze! ¡Bienvenida al equipo de cambiadoras y cambiadores! Por aquí te espero cada semana. Y ya sabes, si quieres recibir en tu email cada nuevo artículo en lo que se publique, puedes suscribirte. ¡Abrazos!

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