Ocho activos fundamentales para cambiar

¡Buenos días, cambiadora! ¿Cómo estas hoy, cambiador? ¿Cómo ha ido esta semana?

En estos días he releído este artículo del blog vivir al máximo de Ángel. Es un blog muy interesante para quien se esté planteando el emprendimiento digital, simplificar la vida y, en general, disfrutarla a tope.

En el artículo que te menciono, Angel nos habla de cuatro activos que él considera fundamentales para la vida, aquellos que estarán con nosotros sin importar lo que nos pase, los que conservaríamos aunque cayéramos en la ruina. Estos son:

  1. Relaciones personales: tu red de contactos, aquellas personas con las que puedes comunicarte directamente y que harían algo por ti
  2. Educación: Aprendizaje de habilidades por las que otros estén dispuestos a pagarte
  3. Marca personal: Lo que comunicas a los demás, tu reputación, imagen y comportamiento
  4. Conciencia: “Es cómo de bien te conoces, tu estado mental, tu actitud ante la vida.”

 

Inspirada por dicho artículo – cuya lectura recomiendo, porque además da buenos consejos sobre cómo desarrollar y potenciar estos activos – he pensado en cuáles considero los activos fundamentales para cambiar que, aunque intangibles, son esenciales en tu mochila para emprender tu camino de cambio.

Para cambiar con éxito, creo que es muy importante que potencies ocho activos fundamentales para cambiar, tres de los activos mencionados por Ángel, y otros cinco, algunos de los cuales ya hemos hablado en artículos anteriores:

 

8 activos fundamentales para cambiar
Ocho activos fundamentales para cambiar

 

  1. Hábitos:

El activo más importante que puedes tener es un conjunto de hábitos sólidos, o al menos la habilidad para implantar hábitos útiles y cambiar los que no te están resultando beneficiosos. El resto de activos ayudan a que este activo se desarrolle más. Como ya he comentado, los hábitos construyen tu carácter.

 

  1. Relaciones personales:

En lo relativo a tu camino de cambio, este activo se conforma con la red de apoyo de la que ya te he hablado: rodearte de personas que ya han alcanzado lo que quieres conseguir tú, que te inspiren, y apoyos cercanos incondicionales que te recuerden y refuercen tu compromiso.

 

  1. Aprendizaje:

Es necesario que aprendas sobre tu cambio, formarte sobre lo que quieres cambiar, y que te eduques en las habilidades que necesitas para conseguirlo. ¿Quieres adelgazar? Aprende sobre nutrición saludable y cuál es el ejercicio idóneo para ti. Si además adquieres el hábito de aprender algo nuevo a diario, aunque sólo sea un poema, la letra de una canción, o un dato importante para tu proyecto, te mantendrás permanentemente expandiendo tu zona de confort, y desarrollándote como persona.

 

  1. Conciencia:

Para cambiar es fundamental adquirir conciencia de muchas cosas, entre otras:

  • Cuál es tu estado inicial y cuál es el estado final que quieres conseguir,
  • Qué sabes y qué necesitas aprender,
  • Cuál es tu comportamiento actual respecto al hábito que quieres cambiar,
  • Cuál es tu uso del tiempo y cuánto podrás dedicarle a tu cambio
  • Qué identidad tienes y cuál quieres construir,
  • Cómo vas en tu proceso de cambio, con qué fidelidad sigues tu plan, cómo le haces seguimiento

Para desarrollar la conciencia, a mí lo que mejor me ha funcionado es escribir un diario en el que reflejar mi progreso y mis emociones al respecto, y también llevar un registro periódico de la evolución de los indicadores que miden el progreso de mis objetivos. Además, me resulta útil dedicar varios minutos a lo largo del día (por ejemplo dos minutos cada hora) a reflexionar sobre si estoy dedicando mi tiempo a lo que de verdad tengo que hacer, a ser realmente productiva, como recomienda Peter Bergman en su libro 18 minutos, y cuya metodología puedes encontrar resumida en este artículo (el libro es muy recomendable, profundiza no sólo sobre esta metodología sino sobre más aspectos de productividad y estrategia personal).

 

  1. Compromiso:

Tienes que estar comprometida con el cambio que vas a hacer, tienes que haber tomado la decisión con firmeza, o de nada va a servir tu esfuerzo, tienes que estar dispuesta a dedicar el tiempo necesario para el cambio y a esforzarte según sea necesario, y hacer lo que te requiera y exija sin mirar atrás, con perseverancia, o no podrás vencer la resistencia.

 

  1. Motivo:

Es necesario tener muy claro el por qué quieres cambiar, el motivo tiene que estar muy bien definido, y tiene que ser un por qué poderoso, que te importe a ti, que te salga de adentro (no que te lo impongan otros) o no vas a conseguir comprometerte lo suficiente para hacerlo. Que te obliguen a cambiar, o que te lo pidan otros, a veces funciona, depende de quien lo pida o de cómo te obliguen, pero requiere un esfuerzo enorme y te costará mucho más vencer la resistencia, necesitarás más energía. Para conseguir la verdadera motivación, tu motivo último y primario,  hay que indagar y preguntarse por qué quiero hacer esto varias veces. No te quedes con la primera respuesta, que puede no ser la más poderosa, sigue preguntando hasta que tu por qué te emocione. Así encontrarás la fuerza para dedicar tiempo a tu cambio.

 

  1. Optimismo con realismo:

La actitud proactiva y positiva es algo que considero esencial para cualquier proceso de cambio, pero en estos días he leído este artículo relacionado con las investigaciones de Gabriele Oettingen sobre las limitaciones de ser positivo, que nos indican que ser optimista no es suficiente, es necesario darle un toque de realismo al tema. Este punto lo elabora con detalle en su web y en su libro Rethinking Positive Thinking, que apenas estoy empezando a leer. De forma resumida, lo que nos propone es que además de pensar con positivismo en el deseo o sueño que quieres alcanzar y visualizarlo, te preguntes también cuáles son los obstáculos que debes vencer para conseguir el objetivo y que elabores un plan para vencerlos

 

  1. Paciencia:

Es fundamental, para llegar a resultados exitosos, tener paciencia contigo y con el proceso o proyecto de cambio que has emprendido. El cambio no se consigue de un día para otro, pero se logra con persistencia en los hábitos diarios y en la ejecución de tu proyecto. Algunos días podrás desanimarte porque te parecerá que no consigues resultados, pero en ese momento obsérvate y concientízate de que al menos tu identidad sí está cambiando, te estás transformando en una persona que cambia con mayor facilidad que antes. Y recuerda que el fracaso es aprendizaje sobre las estrategias que no funcionan.

 

Esta semana continúo de reuniones familiares y no puedo extenderme mucho más en cada uno de los activos fundamentales para cambiar. Pero si te interesa que te hable más sobre ellos, por favor, comunícamelo, y elaboraré más sobre ellos en artículos futuros.

Y ahora, me gustaría escuchar qué tienes que decirme respecto a este tema: ¿consideras que deberíamos añadir algún activo más a la lista? ¿Dirías que alguno no es fundamental? ¿Puedes darnos ideas de cómo desarrollarlos? ¿Quieres que elabore más contenido sobre alguno en particular? También puedes preguntarme si tienes dudas, estaré encantada de ayudarte. Puedes comentar en el espacio habilitado en este artículo, o si prefieres hacerlo en privado, utilizando el formulario de contacto.

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Gracias por leerme, abrazos y ¡disfruta tu cambio!

 

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