Cuatro consejos para convencer a otros de cambiar

por Eli Giraut

¡Hola cambiadora! ¿Cómo estás hoy? ¿Cómo ha ido la semana, cambiador?

 

Hoy quiero compartir contigo un tema que puede resultar algo delicado, y es el cómo convencer a otros de cambiar, de la necesidad de un cambio, especialmente cuando la persona no detecta la necesidad de hacerlo, o no se siente motivada para hacerlo.

 

Lo más importante a tener en cuenta en este caso es que nadie cambia si no quiere cambiar. Es decir, no puedes convencer a nadie de que cambie si no quiere hacerlo. Sería como un río, que por mucho que lo canalices, cuando la naturaleza lo apura, vuelve a su cauce. Lo único que puedes hacer es mostrarle la conveniencia de cambiar, por qué crees que lo necesita, y que el cambio es posible para todos, incluida esa persona, y recomendarle una posible vía para el cambio (o varias), que es la que tú conoces y/o seguirías, pero teniendo en cuenta que esa persona puede descubrir una vía más adecuada para ella que la que tú propones.

 

Convencer a otros de cambiar es como canalizar un río

Convencer a otros de cambiar es como canalizar un río

 

Otro punto es que probablemente pienses que no te interesa que los demás cambien, que cada quien tiene derecho a ser como quiera ser, que para eso está el libre albedrío. Además, puede que pienses que así no das pie a que luego pretendan cambiarte a ti. Y lo cierto es que estoy de acuerdo con el libre albedrío, pero también reconozco que se pueden dar las siguientes circunstancias: 

  • Alguien a quien quieres lo está pasando mal por no cambiar, o podría mejorar mucho su vida, y te gustaría ayudarle a conseguirlo: quieres que tus hijos mejoren en los estudios, que tu pareja comience a hacer ejercicio, que tus padres aprendan una nueva habilidad, que tu amiga del alma deje de fumar, que tu hermano adelgace, etc. 
  • Hay que introducir un cambio en tu entorno porque sí, y a ti te toca liderarlo y convencer a otros de que hay que hacerlo: un cambio de trabajo que obliga a la familia a desplazarse; una derrama inesperada en el edificio que conlleva un cambio en el presupuesto y las cuotas de la comunidad; un cambio estratégico en la empresa que supone cambiar procesos, etc. 
  • Por mucho que quieras dejar en paz a otros para que te dejen en paz a ti, no vas a conseguir que no intenten cambiarte: el mundo cambia para todos constantemente, así que cuanto antes nos acostumbremos a cambiar y a favorecer el cambio de otros, mejor.

 

En todos los casos se trata de algo que será positivo para ellos, o que es inevitable, pero que puede que ellos no quieran hacer. Entonces, ¿cómo convencer a otros de cambiar?

 

1.- No impongas el cambio: seduce

Las cosas impuestas por las malas o a contragusto suelen generar muchísima resistencia y tienen muchos números comprados para el fracaso. Obligar a tus hijos a estudiar es contraproducente: puedes obligarlos a permanecer sentados en su habitación, pero de ahí a que su mente se concentre en el estudio, va un trecho.

Quizás sean muy responsables y consigas que de hecho intenten estudiar, pero si no les interesa no serán muy efectivos en su tarea. Sin embargo, si les ayudas a ver que estudiar es una forma de ponernos en contacto con el mundo, de aprender cosas útiles, se relacionar lo que estudian con la vida real, si descubres cuál es su materia favorita y la potencias, aumentas las posibilidades de éxito.

Puedes utilizar premios externos a lo que quieres cambiar para favorecer que la persona establezca hábitos nuevos, pero es preferible que les ayudes a ver el premio intrínseco a la actividad. Por ejemplo, para que tu pareja se habitúe a hacer ejercicio, puedes premiarle con un masaje al finalizar la sesión, pero a la larga será más sostenible para ambos que le ayudes a percibir los beneficios que el ejercicio tiene sobre su salud física y mental, para que se “enganche” al ejercicio por algo más que masajes. Muéstrale que el cambio es la solución a alguno de sus problemas: dormir mejor, desconectar, incrementar su agilidad, etc.

 

2.- Da ejemplo

Para que los que nos rodean perciban que el cambio es algo positivo y alcanzable, es conveniente que nos vean cómodos con el cambio. No se trata de que cambiemos lo mismo que esa persona, pero sí que vean que estamos dispuestos a cambiar, y que lo hacemos aunque nos cueste. Si quieres que tus padres aprendan a utilizar internet, no te niegues tú a ir a clases de inglés.

 

3.- Crea un ambiente favorable

Al igual que te he recomendado rodearte de un entorno que favorezca tu cambio, puedes contribuir al cambio de otros modificando su ambiente: haz la compra con tu hermano para llenar su despensa con productos saludables, frescos y bajos en grasas, o queda con tu amiga en sitios en los que no se pueda fumar.

Además, genera un entorno a tu alrededor “change-fear-free”: habla del cambio con entusiasmo y no con miedo, cambia con énfasis en el placer que obtienes del cambio, y recomienda materiales que faciliten comprender la necesidad del cambio (como el libro ¿Quién se ha llevado mi queso? o su vídeo).

 

4.- Descubre y elimina resistencias

Como te comenté en mi primer artículo, ante un cambio impuesto lo normal es que experimentemos miedo, enfado, frustración, incredulidad… Es raro que de entrada todo nos parezca maravilloso. Y además las cosas que nos generan miedo o sentimientos negativos son muy personales, lo que para uno es algo normal, para otro es lo que lo alejará del cambio.

Así que lo más recomendable es dialogar con el potencial cambiador para saber qué es lo que le disgustaría del cambio, cómo él percibe que le afecta, y buscar soluciones conjuntas para amortiguar ese impacto negativo. Favorece el debate respecto al cambio en general y al que afrontais juntos en particular. No siempre podrás encontrar soluciones para minimizar el impacto negativo, pero quizás sí le ayudes a ver qué le podrá traer el cambio de positivo. En entornos profesionales, a mi este consejo me parece imprescindible, aunque también reconozco que puede ser muy difícil de aplicar, y que sólo convertirlo en hábito ayuda a hacerlo más fácil, ya que te acostumbras a ver el lado bueno al cambio.

 

Y ahora, me gustaría escuchar tus comentarios respecto a este tema: ¿consideras que deberíamos añadir más consejos a la lista? ¿Crees que se puede convence a otros de cambiar? ¿Te has encontrado alguna vez en situaciones similares? ¿Cómo las has afrontado? También puedes preguntarme si tienes dudas, estaré encantada de ayudarte. Puedes comentar en el espacio habilitado en este artículo, o si prefieres hacerlo en privado, utilizando el formulario de contacto.

Y si te ha gustado lo que has leído y quieres recibir actualizaciones semanales o acceso a contenido exclusivo, puedes suscribirte a mi newsletter (puede que tardes unas horas en recibir el acceso).

Gracias por leerme, abrazos y ¡disfruta tu cambio!

 

También podría interesarte

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.