¡Buenos días, cambiadora! ¿Cómo estás hoy? ¿Y tú, cambiador? ¿Cómo empiezas tu semana? ¿Has empezado ya tu proyecto o tu proceso de cambio?

Hoy quiero hablarte sobre la importancia de vencer la resistencia y empezar tu proyecto o proceso de cambio. Empezaré por comentar un artículo de uno de mis mentores en gestión del cambio personal, James Clear (de quien ya te he hablado en otra ocasión) en el que nos dice que es más importante empezar que tener éxito.

James alega que la excelencia no es un requisito para crecer y mejorar, pero empezar sí. Que es peligroso pensar que si no podemos llegar al número uno o dos es mejor no empezar. En realidad, lo importante es impulsarte a empezar a diario, porque aprendes más del proceso de perseguir la excelencia que de los productos de alcanzarla. Es el camino lo que trae el crecimiento.

La curiosidad y las ganas de probar algo nuevo son suficientes para crecer y convertirse en alguien más listo, fuerte y con más habilidades, son lo único necesario para comenzar la lenta marcha hacia tu grandeza. Las ganas de empezar es la cosa más pequeña en la vida capaz de producir el impacto más grande.

Sin importar si vas a ser buena o no, ¿estás dispuesta a empezar? Pues toma riesgos, empieza algo, contribuye, ten el coraje de iniciar algo, porque las personas que comienzan algo de forma persistente son las únicas que pueden llegar a acabar algo.

James finaliza diciéndonos que la vida no es un ensayo. Por eso tienes que empezar. No puedes convertirte en el mejor si ni siquiera estás en el juego, porque la única forma de mejorar lo suficiente para ser muy bueno es practicando, y no hay mejor forma de practicar que empezar a hacer las cosas.

Y esto me recuerda a un pequeño libro que me encontré una vez en un hotel en Bruselas, en estas pequeñas bibliotecas que se encuentran en los hoteles clásicos, y que me gustó tanto que terminé comprándome el ebook: The War of Art, de Steven Pressfield

En el libro, Steven empieza por describirnos su ritual matutino para ponerse a escribir, compuesto de varias rutinas y elementos inspiradores que lo anclan a la tarea de escribir, lo que hace por varias horas hasta que comienza a cometer errores y lo deja por el día. Esto lo hace a diario sin importar si el producto de su trabajo es cuantioso o si la calidad es buena, lo único que es importante para él es que ese día ha vencido a la Resistencia.

 

Vencer la resistencia y empezar

 

La Resistencia es lo que separa la vida que vivimos de la que queremos vivir. La que se opone a que nos dediquemos al arte, a que lancemos empresas, a que hagamos dieta o ejercicio, a que nos eduquemos, contribuyamos o hagamos cualquier cosa que pueda elevarnos. Steven escribe a la Resistencia siempre con mayúscula, para demostrar el respeto que esta enemiga le inspira, por tener que combatirla cada día. Describe a la Resistencia como invisible, insidiosa, e interna (está dentro de nosotros, aunque a veces toma aliados en el exterior en la gente que se opone a nuestro cambio); es implacable, impersonal, infalible, universal: ataca a todos y ataca siempre, y dispara a matar. La Resistencia se opone a que nos elevemos, está alimentada por nuestros miedos y es más poderosa cerca de la meta.

La procrastinación es la manifestación más importante de la Resistencia: el decirnos a nosotros mismos que mañana empezaremos algo, en lugar de hoy, es como la Resistencia nos engaña para no empezar ya. Es ahora cuando podemos empezar, el mañana aún no ha llegado y en él no podemos actuar, es ahora cuando podemos elegir vencer la Resistencia, porque la Resistencia es fuente de infelicidad.

Cuanta más duda tengas sobre ti misma y lo que quieres hacer, cuanto más miedo sientas, es buena señal de que lo que te resistes a hacer es lo que tienes que hacer, porque es en lo que más te eleva donde la Resistencia ataca más insidiosamente.

Y para combatir la Resistencia, la recomendación de Steven es convertirnos en profesionales, actuar como tales. Es decir, como si fuera un trabajo: te presentas todos los días, y estás allí las horas que tienes que estar, aunque en un día determinado tu trabajo no sea el mejor, ni tu concentración o estado físico, ni seas prolífico, al final vas todos los días a trabajar, porque te tienes que ganar el sueldo. Pues con tus proyectos de cambio personal, tienes que actuar igual: estar allí a diario, y dedicarle el tiempo necesario para que avancen, el que te hayas comprometido a dedicarle por corto que parezca, aunque no te sientas inspirado o preparado. Y además, como un buen profesional, tienes que ser paciente, actuar en lugar de dejarte vencer por el miedo, prepararte y dedicarte a mejorar la técnica de lo que te hayas propuesto alcanzar. Y no tomarte el fracaso como algo personal, recuerda que eso es sólo la muestra de que la estrategia utilizada no es la adecuada, y que tienes que buscar otra.

 

Recuerda: Cuanto más importante sea ese cambio para la evolución de tu alma, mayor será la resistencia que sientas hacia perseguir ese cambio.

 

Yo me peleo a diario con la Resistencia, y no siempre gano. Pero no dejo que me gane muchos días seguidos, porque eso destruye mi identidad de luchadora contra la Resistencia. Lo importante no es que te gane un día, sino que al día siguiente, vuelvas a empezar. Para ello, a mi me ayuda tener claro por qué lo hago, mis motivaciones y misión, y recordatorios en lugares visibles.

Así que ya sabes, persiste en vencer la resistencia y empezar. Me gustaría saber cómo lo haces y ayudarte si tienes dudas. Puedes comentar en el espacio habilitado en este artículo, o si prefieres hacerlo en privado, utilizando el formulario de contacto.

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Gracias por leerme, abrazos y ¡disfruta tu cambio!