El abandono

por Eli Giraut
El abandono

Hoy tengo que hacer una confesión: me he abandonado.

 

Pensaba que estaba priorizando mi liderazgo libre, expandir mi consciencia, pero mi biología me ha demostrado, a través del dolor, que no era así: estaba priorizando mi comodidad.

 

Excusándome en la intensidad del trabajo, fui acomodándome en una rutina de cuidar mi cuerpo un poquito, pero poquito. Cómoda, que no interfiriera mucho con el trabajo ni la vida social ni con este proyecto. Cuidando un poco la comida, haciendo un poco de ejercicio, yéndome a la cama un poco más temprano. Y así llevo 6 meses.

 

Y no es que en este tiempo engordara (he tenido un peso más o menos estable en ese tiempo), es que para mis articulaciones en su estado actual ese peso es demasiado.

 

Hace unos meses me diagnosticaron artrosis en las rodillas. No necesito radiografías para saber que mis muñecas y codos también están afectados, el dolor me lo indica. Aún así, tardé en darme cuenta de la importancia que tenía ese dolor. Lo sentía, pero no interiorizaba que no era un estado natural de mi cuerpo. Hace unas semanas que también tengo sofocos nocturnos, que me generan insomnio. Como ya los he tenido en el pasado y me han diagnosticado la antesala a la menopausia, tampoco le dí tanta importancia. Entre una cosa y otra, mi calidad de vida se ha visto afectada, aumentando mis niveles de estrés.

 

Estos días mi coach (sí, los coaches tenemos coach) me hizo ver que no, que no era un estado natural de mi cuerpo con la edad. Más bien al contrario, el dolor no es natural, es una llamada de atención que me indica que no le estoy dando a mi cuerpo la importancia debida.

 

No puedo asumir un proyecto vital si no tengo una estructura sólida y fuerte, y en este momento mi cuerpo no lo es.

 

Y lo más grave es que no lo estaba percibiendo, no estaba dándome cuenta de la debilidad de la estructura, pensaba que estaba bien, sólo un poco “viejita”. Pero no, hay debilidad estructural, como ocurre con esos edificios inacabados que se quedaron abandonados.

 

Y ese es parte del problema: pensamos que alcanzamos un nivel y ya está, no hay que seguir trabajando, o subestimamos la necesidad del mantenimiento: pensamos que es suficiente con algo mínimo, como en mi caso, y no, hay que encontrar la intensidad justa. Abandoné el cuidado de la estructura, pensando que estaba construida, y resulta que no estaba acabada. Y el peligro del abandono es que se va convirtiendo en una forma de vida, contraria a la excelencia que me inspira, y otras áreas de mi vida han acabado sufriendo el mismo abandono: el orden y las relaciones.

 

Cual ave fenix, toca (otra vez) volverse a levantar y resurgir de las cenizas, con el aprendizaje de que la energía necesaria para mantenerse es mucho menor que la necesaria para volver a empezar, y de que es importante el equilibrio estructural, no abandonar un área por otra, sino encontrar la forma de priorizar el mantenimiento de las bases.

 

Así que de nuevo comienzo dieta y plan de ejercicio y sueño estrictos, y me comprometo a seguirlo hasta recuperar la normalidad en mi cuerpo, y a tratarme con muchísimo más cariño, gestionando mejor mis niveles de estrés emocional, y os iré contando los avances por aquí.

 

Para empezar, repaso mis propios consejos sobre rutinas diarias, y me he puesto una rutina que trae la recompensa incluida: ir a caminar por la preciosa naturaleza gallega.

 

Y tú, ¿tienes experiencias de abandono? ¡Te invito a comentar!

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4 comentarios

Maider 11 marzo, 2019 - 12:09

Eli gracias por tu compartir… Gracias a tu sinceridad otros podemos mirarnos más profundo y ver en qué áreas nos estamos abandonando…
Porque la vida es una cuestión de equilibrio y de no dar las cosas por hecho, sino agradecer cada día TODO con lo que hemos sido bendecidos y cuidarlo como se merece…
Gracias compañera por inspirar GRANDE

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Eli Giraut 13 marzo, 2019 - 08:22

¡Gracias a ti por acompañarme! De acuerdo contigo en ese agradecimiento y cuidado diario. ¡Un fuerte abrazo!

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Laura Murcia 12 marzo, 2019 - 10:58

Querida Eli, me pongo en tus zapatos. Yo he tenido que lidiar con el auto-abandono al que me sumí al llegar a Dinamarca. Y empezar a sentir que el cuerpo ya no es el mismo y mis articulaciones al igual que tú empiezan a resentirse. Comencé hace 6 meses a retomar mi afición por el running y me cuesta, mucho, pero es lo que mantiene mi cuerpo y mi mente por encima del nivel del agua. Y todavía me dejo caer en el pocito de vez en cuando, pero no por mucho tiempo. Ánimo y enhorabuena por tu blog.

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Eli Giraut 13 marzo, 2019 - 08:25

¡Hola querida Laura! ¡Cuánto tiempo! Mil gracias por compartir tu experiencia y tus felicitaciones. Mantener el ritmo siempre puede ser difícil, lo importante es volver a levantarse y como tu dices, no estar mucho tiempo en el pozo. Y si, con la edad el cuerpo cambia y hay que aprender a escucharlo, aceptarlo y acompañarlo. ¡Ánimo y un gran abrazo!

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