¿Cómo planifico mi cambio? (Parte II)

¡Buenos días, cambiadora! ¿Cómo ha ido la semana, cambiador?

La semana pasada hablamos de la diferencia entre un proceso de cambio y un proyecto de cambio, comenté recomendaciones generales para la planificación de proyectos y la gestión de lista de tareas, y comencé a describirte las fórmulas que utilizo para planificar el cambio con mis proyectos, comenzando por la hoja de ruta. Esta semana te traigo las otras dos fórmulas que quedaron pendientes:

 

II.- El modelo de planificación natural:

Este modelo lo presenta David Allen en su libro “Organízate con eficacia (Nuevos paradigmas)“, donde propone que el cerebro de forma natural planifica los proyectos siguiendo estos 5 pasos:

 

Planificar el cambio: Planificación natural
Planificación natural

 

David Allen aclara que, aunque este es el modelo natural del cerebro para planificar, no siempre es el método que seguimos, bien porque no definimos claramente los principios del proyecto o su alcance, o no visualizamos el éxito, o no organizamos adecuadamente los pasos, o no definimos los responsables para ejecutar la acción siguiente, etc.

Este método lo he utilizado en el pasado para planificar la búsqueda y cambio de empleo. Aunque no siempre tienes claro todo lo que quieres (propósitos y principios) cuando empiezas con la búsqueda, al menos hay ciertos parámetros dentro de los que te mueves: ubicación geográfica, sector en el que quieres trabajar…

Generalmente tienes más claro lo que no quieres, el tipo de trabajo que no estás dispuesto a hacer, por ejemplo. Lo que necesitas es tener suficiente información para poder visualizarte exitoso, en el trabajo que te gustaría. Esta visualización, a su vez, te dará también información sobre lo que quieres y lo que no.

Por ejemplo, si al visualizarte en lo que consideras un trabajo exitoso, de la forma más realista posible, te das cuenta de que puede tocarte hacer a diario algo que no te gusta, como vestirte de una forma determinada, ése es un elemento de información a considerar: ¿es un principio inamovible no vestirte de esa forma, o estás dispuesto a hacerlo si te compensa de otra manera?

Recordando lo que te comentaba sobre visualización en mi artículo sobre cómo generar el cambio, si la visualización no te encaja, tienes que hacerle caso a esa parte de ti que no está convencida, o buscar la forma de convencerla (siguiendo el ejemplo, visitiéndote por unos días de esa forma que no te gusta, y demostrándote que no es tan malo como pensabas).

Lo siguiente es hacer la lluvia de ideas, listar todo lo que se te ocurre que puedas hacer o haya que hacer: actualizar el Curriculum Vitae, recordando toda tu experiencia laboral; hacer una lista de webs y redes sociales de búsqueda de empleo que te interesan y darte de alta en esas webs; elegir empresas objetivos, buscar contactos dentro de esas empresas e investigar sobre ellas; escribir cartas de presentación; crear una web que recoja tu experiencia laboral; hablar con tus amigos y conocidos sobre lo que buscas por si saben de algo; si buscas en otro país, averiguar qué permisos, papeles y requisitos necesitas y qué consecuencias supone el cambio, etc.

Sin censurar, es el momento de poner allí todas las ideas que se te ocurran, por descabelladas que sean, que ya habrá tiempo de descartarlas en la fase de organización, ya que eso que en un primer momento puede parecerte absurdo, puede llevarte a otra idea más interesante. Puedes utilizar mapas mentales, dibujos, esquemas, lo que resulte más eficiente para despertar tu creatividad.

Por ejemplo, si bailas fatal y se te ocurre la idea de aplicar al puesto de instructora de baile que está disponible en la clase de salsa para jubiladas de tu tía, puede parecer absurdo, pero puede llevarte a recordar que el nuevo novio de tu tía tiene una pequeña empresa en la que sí podría haber trabajo de lo tuyo.

A continuación, toca organizar todas esas ideas en una lista de tareas, en la forma que a tí te resulte más útil (lista en papel, hoja de cálculo, aplicación o web, etc.), pero que sea un instrumento efectivo de trabajo. Ahora sí es el momento de descartar las ideas que no te parezcan practicables, y de separar las tareas esenciales de las complementarias (te quedas con la tarea de hablar con el novio de tu tía).

En línea con el ejemplo, actualizar el CV es una tarea esencial, y hacerlo bien te puede reportar muchísimo beneficio, sería una de las tareas prioritarias. Pero no es necesario colgarlo en 10 webs diferentes de empleo: es preferible seleccionar las 2 o 3 que más retorno te pueden dar, averigua cuáles son las más populares o utilizadas por los seleccionadores en tu sector, y enfócate en colgar el CV y mantenerlo vivo y gestionar tu participación en esas webs o redes sociales.

Por último, de esas tareas, escoge la que puedas realizar ya, y ponte a ello. Si no hay ninguna que puedas realizar en este momento, es porque a tu lista le falta alguna tarea. Si tu siguiente tarea es escribir una carta de presentación para una empresa, pero no sabes a quién dirigirla dentro de la empresa ni de qué forma tu experiencia puede ayudarle, tu siguiente tarea es realmente averiguar esas cosas.

Este método tiene la ventaja de ayudarte a prever desde el principio todo lo que te puede hacer falta para completar el proyecto, y de que al utilizar la visualización, refuerza tu autoconfianza en finalizarlo. En todo caso, la ejecución constante e inmediata, y la revisión y actualización del plan es lo que te llevará a alcanzar tu objetivo.

 

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Cuando ya tienes el plan:

Y ahora que tu plan está elaborado, lo que te queda es ejecutarlo, y revisarlo periódicamente para saber que vas en la línea correcta. Sobre la ejecución y monitorización hablaré con más detalle en el futuro, pero lo importante ahora es que busques alguna forma de medir el progreso que puedas revisar con frecuencia y que empieces a trabajar en tu proyecto. Cambia YA. No esperes a otro momento, haz algo HOY.

¿Te parece que soy pesada con eso? Es que tengo que serlo. No te imaginas la cantidad de planes que he hecho que no he llevado a buen puerto por no ejecutarlos de forma inmediata, continua o por no hacer un seguimiento claro del cumplimiento de los objetivos. Es una lección que he aprendido con dificultad y que aún me esfuerzo a diario por no olvidar.

Cita Patton

 

 

Lo ideal es que te pongas el hábito de hacer todos los días una tarea de tu proyecto personal. Mejor si es una tarea pequeña. Lo importante es que te crees el hábito de avance continuo, tengas o no ganas, que te hará llegar más lejos que trabajar un montón cuando te llegue la motivación o la inspiración. Porque al final del día, todos tenemos muchísimas cosas que hacer, y si esperamos el momento adecuado para trabajar en esos proyectos, nos encontramos con que no nos llega. Lo mejor es priorizarlos, darle un lugar de lujo en nuestra agenda: todos los días dedica un rato cada mañana a avanzarlos, por pequeño que sea el rato, y al final de la semana habrás conseguido más que esperando la motivación (aunque suponga madrugar un poco más cada mañana).

Sobre este tema de los hábitos te contaré más en artículos venideros, porque supone la piedra angular del cambio generado. Y porque las investigaciones sobre hábitos nos han traído recientemente muchas buenas noticias acerca de cómo conseguir nuestras metas.

Espero que esta semana puedas comenzar a planificar tu proyecto de cambio y que estas metodologías te resulten de ayuda. Soy consciente de que me había comprometido a hacer que el cambio fuera divertido, y que los últimos artículos han sido un poco “densos”. A mi planificar me divierte (ejecutar y seguir es lo que me cuesta), me ilusiona y me hace sentir que creo algo positivo, pero esa soy yo, y puede que a ti no te pase lo mismo. Si es así, puede venirte bien compartir el proceso de planificación del proyecto con un apoyo cercano, ponerte retos (esta semana tendré lista mi lluvia de ideas, la semana que viene la lista, etc.) y que esa persona te anime a alcanzarlos.

Me gustaría conocer tu opinión y experiencias, y despejar tus dudas sobre planificar el cambio. Puedes comentar en el espacio habilitado en este artículo, o si prefieres hacerlo en privado, utilizando el formulario de contacto.

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Gracias por leerme, abrazos y ¡disfruta tu cambio!

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