¿Quieres cambiar con éxito? Define tu rutina diaria (II)

Esta semana finaliza la serie de dos artículos sobre la rutina diaria, por qué te conviene tenerla y cómo implementarla

 

¡Buenos días, cambiadora! ¿Qué tal estás, cambiador? 

 

La semana pasada empezamos una conversación muy interesante sobre la necesidad de establecer tu rutina diaria para avanzar en tu proyecto de cambio o llevar una vida más equilibrada: cómo te ayuda a alcanzar el éxito, y qué rutinas conviene definir.

 

¿Has pensado ya en qué hábito diario necesitas para construir tu rutina diaria, la que te lleve a alcanzar tus metas? ¿Has comenzado a implantarlo? ¿Cómo te ha ido?

 

Si no has sabido cómo empezar, esta semana te cuento cómo puedes implementar esa rutina diaria, empezando por tu primer hábito, y comparto contigo mis aprendizajes con las rutinas, esperando que te ayuden.

 

 

Cómo implementar tu cambio con la rutina diaria

 

En mi opinión, para crearte una rutina diaria, lo conveniente es que empieces definiendo cuatro sistemas:

  • Sistema ideal: Es el conjunto de rutinas diarias que te permitiría alcanzar tu objetivo si lo aplicaras de forma continua.
  • Sistema inicial: Es lo mínimo que puedes hacer de esas rutinas que te daría tracción para empezar
  • Sistema de transición: Es el ritmo de incremento que tienes que dar a tus rutinas para ir del punto inicial al ideal
  • Sistema de seguimiento: Es el conjunto de indicadores y herramientas de seguimiento que te permitirán registrar tu progreso y analizarlo

 

Suena complicado pero en realidad es bastante sencillo, y lo verás mejor con un ejemplo:

Supongamos que mi objetivo es correr una carrera de 5 kilómetros. Para conseguirlo, mi sistema ideal consistiría en correr 30 minutos 4 veces a la semana.

Pero ahora no corro a diario, sólo camino, así que mi sistema inicial será correr 3 minutos 2 veces a la semana la primera semana.

Y mi sistema de transición podría ser subir 2 minutos cada día a partir de la segunda semana hasta alcanzar los 15 minutos 2 veces a la semana, luego añadir esos 15 minutos un día más cada semana, hasta correr 15 minutos 4 veces a la semana y luego subir 5 minutos a la semana hasta alcanzar el sistema ideal.

El sistema de seguimiento consiste en registrar cada uno de mis entrenamientos con una aplicación para corredores en el móvil, en la que pueda guardar el tiempo y la distancia, más anotaciones sobre mi entrenamiento (resultados, sensaciones, etc.)

Nota: Esto es sólo un ejemplo de cómo aplicar los sistemas, no un plan de entrenamiento real. No soy experta en correr ni te aconsejo que sigas este plan de entrenamiento.

 

Lo que hace falta una vez decides estos sistemas, es comenzar a probarlos, experimentar con ellos, llevar un registro de lo que te funciona y lo que no, y corregir en base a eso. Siguiendo con el ejemplo, si yo no puedo alcanzar los minutos diarios que me propuse un día, conviene analizar y registrar qué pasó, si me sentía mal físicamente porque estaba resfriada, porque entonces puedo fijarme que los días que me sienta mal, correré algo menos, pero no dejaré de correr. O si un día no pude entrenar porque salí muy tarde de trabajar, y detecto que eso ocurre a menudo, puedo corregir y entrenar antes de ir al trabajo. Pero si no llevo un registro con los resultados de mis pruebas, no podré saber lo que tengo que corregir ni cómo. 

 

Además de definir estos sistemas, conviene definir la estructura del hábito que quieres implantar. Recordando la estructura para cambiar hábitos, podemos utilizarla para implantar uno nuevo. Te decía entonces que Charles Duhigg en su libro El poder de los hábitos, indica que el proceso de los hábitos en nuestro cerebro es un ciclo de tres pasos (las tres Rs), y que siempre que esos tres pasos se dan de forma recurrente, terminan convirtiéndose en un hábito:

  • Recordatorio, señal o disparador
  • Rutina
  • Recompensa

 

Es decir, que si quieres establecer un hábito necesitas buscar un disparador que sea muy fácil para ti, que no cueste hacer, y mejor si supone movimiento físico, que puedas unir a la rutina que quieres hacer. Por ejemplo, ponerte las zapatillas de deporte es un disparador ideal para salir a caminar.

 

Por otro lado, James Clear nos propone establecer una pre-rutina para poder motivarte a ejecutar tu rutina: escoge una pre-rutina muy sencilla, que implique movimiento físico, y que la repitas siempre de la misma forma para que se convierta en el disparador del primer hábito de tu rutina, aunque no esté relacionada directamente con el hábito que quieres implantar. Por ejemplo, él se bebe un vaso de agua antes de empezar a escribir todos los días. 

 

Una vez que hayas ejecutado la rutina, necesitas recompensarte para reforzar la actividad. Puede que realizar la actividad en sí misma sea la recompensa, por ejemplo, si después de caminar te sientes fenomenal porque has pasado tiempo en la naturaleza y relajándote y te han subido las endorfinas, pero entonces, tienes que darte cuenta de ello, felicitarte por haberlo hecho, y deleitarte en ese bienestar que sientes por el logro y por la actividad en sí. Pero si ese no es el caso, si la actividad no es tan agradable o te cuesta y la sensación de logro no es suficiente recompensa, búscate una recompensa artificial que no vaya en contra de tus objetivos y que refuerce el hábito hasta que ya no lo necesites (¡no vayas a comerte un chocolate después de caminar si lo que quieres es adelgazar! Mejor regálate un masaje).

 

La repetición del hábito genera que ansiemos la recompensa. Nos acostumbramos a recibirla, y eso hace que el hábito se repita, para calmar el intenso deseo por ella, el antojo de recompensa. Por eso es mejor si la recompensa es algo inherente al hábito. 

 

Llega un momento que el hábito es parte de ti, y no necesitas ni disparador ni recompensa para que tengas ganas de hacerlo, porque ya habrás visto los beneficios de practicarlo. ¿Cuándo? No sé decirte. Hay recomendaciones de 21 días como mínimo, otras de 30 días, otras 8 semanas… Yo creo que tienes que hacerlo hasta que obtengas el resultado que quieras y tanto tiempo como lo necesites. Es un compromiso con tu éxito, ¿qué más da los días que te lleve? Cada vez que me pongo un hábito nuevo lo veo como algo de por vida. Por supuesto que puedo ser flexible en la forma de implementarlo, experimentar, ver si me funciona o no, pero si me estoy planteando implementarlo es porque quiero ese beneficio en mi vida. Así que no pienso en términos de “voy a hacer esto 30 días y a ver qué pasa”, sino en términos de “quiero lograr este resultado en mi vida y voy a experimentar a implantar hábitos y rutinas hasta que consiga ese resultado”.

 

Las recomendaciones de Leo Babauta te pueden resultar muy útiles para implantar hábitos. Aquí verás que Leo recomienda establecer un hábito a la vez y empezar en pequeño. Estoy de acuerdo, al principio es mejor empezar despacio e ir construyendo sobre eso. Una vez que te has acostumbrado a construir hábitos puedes aventurarte con más de uno al día, ya te irás conociendo. Pero asegúrate unos cuantos éxitos primero antes de probarlo, para que lo hagas con más confianza.

 

Y ahora, ¿cómo estableces una rutina matinal o diaria? Pues es muy sencillo, encadena un hábito con el siguiente: que la rutina del hábito 1 se convierta en el disparador del hábito 2, y la rutina del hábito 3 en el disparador del 4, y así sucesivamente. O que el disparador sea algo que tienes que hacer habitualmente. Por ejemplo, para mí, desayunar es el disparador para revisar mi visión y objetivos y lo que agradezco del día, y para meditar a continuación. Y la cena es el disparador para preparar mis cosa para el día siguiente, y eso para irme a la cama (aunque reconozco que establecer la rutina nocturna todavía me da problemas). Puedes definirte una recompensa con cada hábito o una más grande para la rutina completa, que yo creo que es más recomendable. 

Esquema para establecer tu rutina diaria
Esquema para establecer tu rutina diaria

 

 

Mi experiencia y consejos:

 

Por si no te has dado cuenta todavía, ¡soy una fan de las rutinas diarias! 😀

 

Me encanta enterarme de las rutinas que a otros le han servido y probar nuevas rutinas para mí, y tiendo a querer probar más de una a la vez, con resultados irregulares (unas cosas me resultan más fáciles que otras). Por ejemplo, esta semana he comenzado a trabajar el hábito que comentamos la semana pasada de las listas diarias de ideas de James Altucher, y me ha ido bien con eso y con llevar al día mi Kakebo. Pero la puntualidad sigue siendo un hábito que me cuesta dominar, igual que lo de dormir 8 horas.

 

Estoy lejos de tener implementada mi rutina ideal con todos los hábitos que quiero implantar, y cada vez que me voy de vacaciones me cuesta retomarla, tengo que volver a empezar poco a poco con lo que ya es muy central y crecer sobre ello: empiezo con el ejercicio, la meditación, escribir en el diario… si es un hábito implementado me cuesta menos, así que regreso primero a lo que llevo más tiempo haciendo.

 

A mí me va mejor si consigo hacer las cosas de mañana, antes de ir a trabajar, cuando tengo más energía, excepto el ejercicio, porque me he dado cuenta de que me viene mejor hacerlo en la tarde, me ayuda a desconectar y cerrar el día mentalmente. Pero a esta conclusión llegué experimentando. Sigo probando cosas cada semana con las rutinas que ya tengo para hacer espacio para las nuevas, como cambiar la hora de ducharme, qué cosas me viene mejor hacer por la noche y cuáles por la mañana, etc.

 

Las épocas cuanto más productiva he sido y más he conseguido es cuando he sido más constante con mis rutinas. Una vez que ya estás acostumbrada a trabajar con hábitos es más sencillo introducir hábitos nuevos o trabajar más de uno a la vez, y cuando soy ambiciosa con las rutinas suele incrementar mi productividad, pero tengo que tener cuidado de no agotarme demasiado. Es un equilibrio que voy aprendiendo mediante experimentar y registrar.

 

Te cuento más cosas que me funcionan a mí para establecer las rutinas:

  • Enfócate sólo en lo que estás haciendo ahora: No es fácil, pero es esencial al comienzo para poder detectar lo que te funciona y lo que no, y para que tu mente se adapte de verdad en la rutina
  • Utiliza un reloj para controlar el tiempo y aumentar la concentración: Yo utilizo un reloj de arena digital (de estos que se usan para cocinar) o un cronometro del móvil. El caso es tener un reloj que te diga que se te agota el tiempo para hacer lo que te has propuesto hacer. Eso te ayuda a enfocarte más.
  • Prepara todo lo posible con antelación: Yo dejo el ordenador en suspensión en la noche, con el programa abierto que voy a utilizar al día siguiente, y todas las cosas preparadas para hacerme el desayuno por la mañana, la ropa que me voy a poner, etc. De esa forma, cuando me despierto por la mañana, tengo todo listo para sacar el máximo provecho a mi energía
  • Apaláncate en éxitos pasados: Si crees que no podrás establecer la rutina nueva, si te falta confianza, recuerda qué rutinas has conseguido establecer. Todos tenemos rutinas, decenas de ellas a lo largo del día de las que ni somos conscientes, pero si sabes conducir, te cepillas los dientes a diario, o te vistes cada mañana, es que eres perfectamente capaz de establecer hábitos nuevos. Además, seguro que a estas alturas de tu vida ya has cambiado algo alguna vez que haya requerido un hábito nuevo, bien porque has estudiado algo nuevo, te has mudado de ciudad y tuviste que aprender una nueva ruta para ir a trabajar… ¿Ves? Estás más que preparada para este nuevo reto. Y si profundizas un poco más, podrás llegar a determinar qué recursos internos y externos te ayudaron a conseguir esos cambios, para que los puedas volver a utilizar.
  • Escucha al miedo, sácale información, pero no dejes que te paralice: Ante cualquier cambio, lo normal es tener miedo. Suele ser señal de que necesitamos lo que estamos cambiando. El miedo es útil, no te voy a recomendar que lo ignores, al contrario, siéntate y habla con él, sácale información: ¿qué puede salir mal? ¿qué consecuencias puede tener esto? Cuando analices eso, podrás incluso hacerte un plan para contrarrestar esas posibles consecuencias, en caso de que lo necesites (un plan de riesgos). Pero no dejes que esas consecuencias potenciales, que a lo mejor ni pasan, te paralicen o te hagan desistir de ir a por lo que quieres, que tendrá beneficios seguros si lo consigues.

 

 

Otros recursos que pueden ayudarte:

 

A continuación te dejo un listado de ideas y recursos para establecer tus rutinas mañaneras y diarias:

 

 

Es tu turno ahora:

 

Si no lo has hecho la semana pasada, decide ahora cuál será el primer hábito de tu rutina diaria, y tus cuatro sistemas, ejecuta, experimenta, registra, corrige, ¡YA! Y luego nos lo cuentas en el área de comentarios.

 

Antes de despedirme, quiero contarte que mañana me realizarán una intervención quirúrgica Por eso este artículo sale en domingo) y puede que no esté de vuelta publicando la semana que viene. Por favor, ¡espérame con paciencia!

 

Gracias por leerme, te envío un fuerte abrazo y ¡disfruta tu cambio!

 

 

¿Quieres cambiar con éxito? Define tu rutina diaria (I)

Esta semana comienza una serie de dos artículos sobre la rutina diaria, por qué te conviene tenerla y cómo implementarla

 

¡Buenos días, cambiadora! ¿Qué tal estás, cambiador? ¿Cómo ha ido tu semana? ¿Cómo avanza tu proyecto de cambio?

 

Si ya tienes definido tu proyecto de cambio pero te cuesta implementarlo porque no sabes por dónde empezar, o has empezado a cambiar pero te resulta difícil avanzar, o si buscas llevar una vida equilibrada, lo que necesitas es establecer una rutina diaria.  

 

Definir tu rutina diaria favorecerá tu cambio

 

Practicar una rutina diaria es importante porque es el instrumento que te permite avanzar dando pasos incrementales: empezando con poquito, pero repitiendo mucho la acción, consigues grandes resultados a lo largo del tiempo. No se trata de conseguir grandes cambios en pocos días, con esfuerzos sobrehumanos que luego no seas capaz de mantener. Se trata de conseguir cambios radicales y definitivos para ti empezando con pocos minutos al día, pero repitiendo todos los días, con perseverancia, hasta que se convierte en un acto automático, es parte de tu vida y te lleva hasta donde quieres llegar.

 

Es la fórmula con la que he podido adelgazar 60 kilos y mantenerme en ese peso, algo en lo que he comenzado a trabajar hace 7 años y que ahora es una parte integrada en mi vida que mantengo porque estoy acostumbrada y porque no quiero cambiar. ¡Me encanta el resultado de mi rutina diaria! Un resultado que no había logrado con ninguna de las milagrosas dietas relámpago que había probado a la largo de mi vida.

 

Pero, ¿a qué llamo una rutina diaria? Hábito y rutina son sinónimos, pero para mi una rutina diaria es la serie de hábitos que te funcionan y repites todos los días y que te llevan a ser la persona que quieres ser y conseguir los objetivos que te has propuesto. ¿A que suena a una herramienta poderosa?

 

esfuerzosostenido

 

 

Creo firmemente que todas las personas que obtienen éxito en lo que hacen es porque siguen una rutina alrededor de ello, tienen una serie de hábitos que les funcionan y repiten a diario. Creo que es lo que separa a un amateur de un profesional, el tener una rutina diaria y el vencer diariamente la resistencia para ejecutar la rutina. Es en lo que consiste el entrenamiento de los deportistas de élite, y hasta los artistas tienen rutinas que los hacen más productivos.

 

Una vez mi jefa me dijo que yo era muy metódica. Me sorprendió, porque no me considero ni organizada ni disciplinada. Pero luego entendí que la conducta de establecer hábitos alrededor de adelgazar y ponerme en forma había irradiado a otras áreas de mi vida, y había adquirido el hábito de “rutinizar” todo lo que podía, y me había convertido en una persona estructurada.

 

Además, la forma de asegurar que consigues tus objetivos es que trabajar en lograrlos sea un acto lo más automático posible. Y si ese trabajo es lo primero que haces en el día, antes de que ninguna interrupción pueda aparecer, mejor aún. Comenzar el día con una rutina que te active y trabajando en tu objetivo más importante será lo que te haga incrementar tu productividad

 

 

¿Y qué rutinas te conviene definir?

 

En mi opinión, el primer hábito a implementar en tu rutina diaria es el que te lleve más cerca de tu objetivo de cambio. Cuando empiezas a cambiar puedes tener la tentación de querer cambiar muchas cosas a la vez, pero es preferible priorizar y enfocarse al principio en una sola cosa, fácil de empezar, pero que realizada de forma sistemática te lleve hacia lo que quieres lograr:

  • ¿Quieres adelgazar? Empieza por establecer el hábito de subir todos los días 2 pisos más de escalera que lo que ya haces
  • ¿Quieres aprender algo nuevo? Empieza por estudiarlo a diario 10 minutos
  • ¿Quieres mejorar una habilidad? Incrementa su práctica 15 minutos diarios
  • ¿Tienes un proyecto profesional? Dedica todos los días 20 mins a ejecutar tareas que lo hagan avanzar

 

Lo importante es empezar en pequeño, pero con algo que te sea fácil repetir a diario y ¡recuerda que con 5 minutos diarios, puedes empezar!.

 

A medida que vas implantando ese hábito, que aprendes a establecerlos y a buscar el momento para ellos, y que te conviertes en una persona metódica, puedes aspirar a tener una rutina diaria que te lleve a una vida equilibrada, además de a conseguir tus proyectos de cambio.

 

En este sentido me gusta la propuesta de rutina diaria de James Altucher. James, en su libro “Choose Yourself!”, indica que tenemos cuatro cuerpos: emocional, mental, físico y espiritual, y que hay que trabajar diariamente los cuatro para estar saludable y preparada para conseguir cualquier cosa que quieras, e incluso para atraer la suerte y el éxito. La rutina de James está recopilada de forma más gráfica por Kevin Elliot aquí. A continuación, traduzco y resumo su propuesta:

 

  • Para el cuerpo físico, hacer lo que necesites para estar en forma:
    1. Ejercítate, como mínimo 20-30 minutos al día, que te haga sudar
    2. Madruga
    3. Duerme 8 horas al día
    4. Sáltate la cena para dormir mejor, sin hacer la digestión (con esta no estoy de acuerdo y que conste que no la recomiendo yo sino James).

 

  • Para el cuerpo emocional, conserva tu energía a toda costa
    1. Elimina de tu vida las personas negativas que te hunden, que drenan tu energía o como mínimo ignóralas, no te enganches con ellas, sin excepciones
    2. Ayuda a familia, amigos, seres queridos que no te hundan
    3. No des explicaciones ni excusas
    4. Actúa con honestidad, sin herir a otros. No sólo con lo que dices, sino también con lo que haces, como negarte a hacer lo que no quieres, para evitar resentimientos y drenajes de energía.

 

  • Para el cuerpo mental, no permitas que se atrofie tu músculo de generar ideas:
    1. Ejercita tu mente con lluvias de ideas a diario. Escribe ideas sobre un tema concreto hasta que no te salgan más, mínimo 10, no pueden ser menos, para hacer sudar a tu mente. El tema puede ser lo que sea, lo importante es hacer listas de ideas constantemente.
    2. Haz una lista de todas las cosas productivas que hiciste ayer
    3. Haz un sudoku, o un crucigrama, o memoriza palabras, o proponte cualquier otro reto mental.

 

  • Para el cuerpo espiritual, alimenta tu alma, independientemente de tus creencias religiosas:
    1. Reza o agradece tus bendiciones
    2. Medita: Siéntate en una silla con la espalda recta y vigila tu respiración por 5 minutos. Si te distraes, vuelve a concentrarte en tu respiración
    3. Piensa en todas las personas que agradeces tener en tu vida, y luego piensa en algunas más
    4. Perdona a los que te han hecho daño
    5. Estudia textos espirituales.

 

James recomienda hacer al menos una cosa de las que propone al día para cada cuerpo, de forma de llevar una vida equilibrada. Para más información sobre cómo implementar la rutina diaria propuesta por James, puedes visitar su archivo, es una lectura muy interesante.

 

Yo acabo de terminar de leer “Choose Yourself!” y continúo leyendo sus artículos para ver cómo puedo incluir sus ideas en mis rutinas. No todas me van (yo tengo que cenar, necesito comer algo cada 3-4 horas, aunque estoy de acuerdo con una cena ligera), pero sí me parece bien lo de cuidar los cuatro cuerpos cada día. Mis rutinas ya incluían el ejercicio, la cena ligera, el agradecimiento, la meditación, y los sudokus ocasionales para relajarme. Trabajo en madrugar y dormir 8 horas consistentemente, consigo madrugar pero me cuesta dormir más de 6 horas. Soy consciente de las cosas que me dan y me quitan energía y procuro incluir en mi vida la mayor cantidad posible de las primeras y quitar de las segundas. Me parecen buenísimas ideas la honestidad, limitar tu exposición a las personas negativas si no puedes sacarlas de tu vida, y hacer listas de ideas a diario. Aunque a veces me resulte difícil, busco perdonar y no guardar rencores que sólo sirvan para quitarme energía a mí.

 

Además, te propongo añadir rutinas para vigilar tus finanzas, para mantenerte aprendiendo y para conocerte mejor y desarrollar tu persona. Yo estudio algo nuevo cada día, escribo en mi diario, y este mes me he propuesto apuntar mis gastos en un Kakebo. Lo de las finanzas lo he intentado antes pero no lo he priorizado (no me he comprometido hasta ahora) y no lo he hecho definitivo. ¡Espero que contártelo aquí me refuerce el compromiso!

 

Experimentar es la clave para dar con la rutina adecuada para ti. Rara vez encontrarás tu combinación ideal a la primera. Pero el proceso de probar y aprender no sólo te acerca a tu meta, sino que también te ayuda a conocerte mejor. ¡Otra ventaja añadida a tener una rutina diaria!

 

La semana que viene te cuento cómo implementar tu rutina diaria…

 

Así que comienza ya a pensar qué te gustaría incluir en ella: ¿cuál es tu proyecto más importante, o en qué área de tu vida necesitas trabajar más? (recuerda que puedes apoyarte en la estrella de la mejora). Piensa en qué acción concreta y pequeña podrías realizar a diario en pocos minutos para avanzar hacia tus objetivos. Y si te sientes valiente, ¡no esperes a la semana que viene y comienza experimentar con tu rutina diaria YA!

 

Gracias por leerme, te envío un fuerte abrazo y ¡disfruta tu cambio!

 

 

Herramientas para hacer seguimiento II: El cuadro de mando personal (cont.)

Continúo compartiendo contigo esta semana mi experiencia con el cuadro de mando personal

 

¡Hola cambiadora! ¿Cómo ha ido tu semana? ¿Cómo estás, cambiador? El artículo de esta semana te llegará un poco tarde si estás en España, en la madrugada del martes, en lugar del lunes. Pero esta semana estoy de vacaciones en Colombia, visitando a mi familia, y por ello para mí aún es la noche del lunes.

 

La semana pasada comenzamos a hablar del cuadro de mando personal como herramienta fundamental de seguimiento, para ejecutar tu visión o estrategia vital o tus proyectos de cambio y mejora.

 

Aunque te recomendé entonces el libro Búscate la vida: Coaching y Cuadro de Mando Personal para ser más feliz para ayudarte a determinar tu visión, esta semana he encontrado este artículo que te puede ayudar a llegar allí en menos tiempo. Te recuerdo que aunque no tengas aún una estrategia vital, el cuadro de mando personal también te puede ayudar a hacer seguimiento de tus planes de cambio, utilizando indicadores de gestión de proyectos personales concretos.

 

En cualquier caso, el hacer seguimiento y medir tus progresos es lo que te permite mantenerte alerta sobre los avances y aprendizajes de las cosas que son importantes para tí, y saber que les estás dedicando el tiempo que se merecen, además de corregir tu plan a tiempo cuando lo necesites.

 

 

 

La herramienta del cuadro de mando personal:

 

A partir de mis experiencias con cuadro de mandos corporativos, me he creado una herramienta de cuadro de mando personal que me permite monitorizar a diario mis progresos en mi estrategia vital y proyectos de cambio. En ella incluyo desde indicadores – como el peso, o los gastos diarios o el desvío de esos gastos contra el presupuesto, o los suscriptores al blog – hasta el control de hábitos a implantar – como minutos diarios de ejercicio o de meditación o páginas a estudiar – pasando por la ejecución de tareas completas de mi plan, o por la revisión de cómo vivo mis valores – contabilizando, por ejemplo, a cuantas personas he podido ayudar en un día. Como ves, incluyo aspectos de salud, desarrollo personal, finanzas, interesados, aprendizajes y proyectos específicos.

 

Los aspectos fundamentales de esta herramienta que resultan de utilidad para mí son:

  • Las pistas visuales: He incorporado semáforos a cada indicador, lo que me permite de un vistazo ver si voy bien o mal en una semana determinada en ejecutar lo que es importante para mí.
  • La revisión periódica: Puedo ver en un sólo sitio todo lo que es necesario que haga en un día para avanzar en mis proyectos o en mi estrategia vital. No necesito más que una alarma en el móvil 3 veces al día para recordarme lo que aún me queda por hacer en términos de rutinas diarias, y son revisiones muy rápidas. Por supuesto que sigo necesitando un calendario para mis citas y una lista de tareas que reviso también varias veces al día, pero todas las rutinas diarias importantes quedan fijadas en el cuadro.

 

He adaptado mi herramienta a un modelo genérico que puedes empezar a utilizar desde este momento para crearte tu cuadro de mando personal.

 

Comparto contigo una hoja de cálculo con un ejemplo del cuadro de mando personal en el área de acceso exclusivo para suscriptores, que confío te sirva para trabajar tu seguimiento. Si aún no te has suscrito, ¿a qué esperas?

 

Herramienta cuadro de mando personal de ejemplo
Herramienta cuadro de mando personal de ejemplo

 

He fusionado los cuatro aspectos del cuadro de mando que comentamos la semana pasada (formación y crecimiento, procesos internos, interesados y finanzas) con las diez áreas vitales que te recomendaba trabajar en la estrella de la mejora. He incluido además algunos indicadores de ejemplo,con formatos parametrizados, para que puedas copiar el formato.

 

En mi opinión, hay dos tipos de indicadores:

  • Los que mides con una opción de Sí/No: Como si has ejecutado hoy o no alguna tarea de tu proyecto de cambio
  • Los que mides con un número: Que puede que te interese que sea menor que algo (como el peso o las calorías a ingerir en un día, que quieres que sean menores que las quemadas) o mayor que algo (como los minutos de ejercicio diarios)

 

En la herramienta tienes un ejemplo de cada tipo. En el caso que el indicador sea Sí/No, el semáforo está parametrizado para que se ponga verde con el sí y rojo con el no. Eso obliga que cada objetivo de ese tipo que te pongas tenga que tener una redacción en positivo. Por ejemplo, no sirve ponerte como objetivo “No fumar hoy”, porque entonces tu pregunta de control será: “¿he fumado hoy?”, y la respuesta del “sí” no se correspondería con el color verde positivo que marcará tu cuadro. En ese caso, un objetivo mejor redactado sería “fumar cero cigarrillos hoy” u “hoy soy no fumador”. En ambos casos, una respuesta positiva sí se corresponde con el verde.

 

También tienes ejemplos numéricos en ambos sentidos. Todo lo que tienes que hacer es copiar la fila que te interese del tipo de indicador que quieres replicar y pegarlo en el indicador nuevo, fijar los valores que consideras objetivo y aceptable, y comenzar a medir. Si superas o igualas el objetivos estarás en verde, si caes entre los valores objetivo y aceptable estarás en amarillo, y si quedas por debajo del aceptable estarás en rojo, o viceversa, según el tipo de objetivo numérico.

 

 

Consejos para fijar los objetivos y hacer el seguimiento:

 

En este artículo te daba algunas pautas básicas para fijar objetivos. Te decía que lo que necesitas es que sea específico, concreto, que esté bien definido; que sea medible, para que puedas saber si efectivamente lo has alcanzado, y que sea relevante para ti, por aquello de que la vida es corta y no te sobra tiempo para desperdiciarlo en cosas irrelevantes.

 

Además de las recomendaciones de los párrafos anteriores, también es importante que a la hora de definir tus objetivos te apoyes en reglas claras de actuación, es decir, en aquellas cosas que te permitan definir sin ninguna duda cómo el objetivo es alcanzable. Por ejemplo, decir que ahorrarás más cada mes no es una regla clara. Decir que de cada nómina que te paguen dedicarás un 5% a tu plan de pensiones sí es una regla clara, fija, que no admite dudas de su aplicación, y que hasta puedes automatizar (lo que ayuda aún más a implementarla). Si además lo fijas a tu identidad, ya es el objetivo ideal. Por ejemplo, no es lo mismo decir que yo tengo que ahorrar a decir que soy una persona ahorradora, no te impulsa de la misma forma a actuar.

 

Otro aspecto que es fundamental es la revisión semanal. No es suficiente con una revisión rápida cada día: el sentarte cada fin de semana durante media hora a revisar tu desempeño, extraer los aprendizajes y tomar medidas correctoras, es un paso muy necesario para mantener el sistema funcionando de forma óptima y aportándote los beneficios que esperas. Además, analizando de cuando en cuando el desempeño de varias semanas podrás detectar áreas nuevas de mejora, a medida que estabilizas tus hábitos. Si estás cumpliendo con un objetivo de forma sistemática durante mucho tiempo, es el momento de plantearse si es lo suficientemente ambicioso, o de si ha llegado el momento de enfocar el trabajo en otra área.

 

Por último, te recomiendo que no satures de indicadores el cuadro de mando personal, al menos en un principio. Lo ideal es trabajar en aplicar sólo un nuevo hábito cada semana o quincena, o incluso cada mes si el hábito es complicado, y enfocarse en no más de 3 indicadores por área de mejora. Yo te diría que empieces a trabajar el cuadro con 5 indicadores y un hábito en total, mientras te haces con el sistema, y poco a poco ir mejorando desde ahí. Es preferible enfocarse en pocas cosas, pero asegurándote que las ejecutas y mides, y construir sobre eso, que querer abarcar mucho y sabotear el sistema por intentar medir demasiadas cosas en un día y agobiarse (que me ha pasado).

 

Al final, la herramienta es algo personal y lo importante es que te resulte de utilidad para verificar el seguimiento de tus planes y poder hacer correcciones o rediseñar el plan si es necesario, o detectar áreas de mejora futuras. Parametrízala como quieras, empieza a usarla ¡y espero que te sirva!

 

Recuerda suscribirte al blog para poder acceder a contenido exclusivo y descargarte la herramienta, y si tienes dudas sobre su utilización, escríbeme a eligiraut@gmail.com.

 

Abrazos y ¡disfruta tu cambio!

Herramientas para hacer seguimiento I: El cuadro de mando personal

A partir de este artículo comparto contigo herramientas que me han resultado útiles para hacer seguimiento de mi cambio, empezando por el cuadro de mando personal

 

¡Hola cambiadora! ¿Qué tal te va? ¿Cómo estás tú, cambiador? Yo he disfrutado mucho esta semana de los Sanfermines, pero aún así, he estado trabajando en esta página, para facilitar mi diálogo contigo, además de en el blog.

 

Esta semana me gustaría hablarte de un aspecto que considero fundamental en cualquier proceso o proyecto de cambio, como es hacer seguimiento. Es decir, revisar frecuentemente cómo vas desempeñando tu plan.

 

Cuando hablamos de cómo planificar el cambio, ya mencioné la importancia de tener mecanismos de seguimiento para controlar el avance de tus proyectos, y el seguimiento también era un ingrediente básico de nuestra receta simple para cambiar con éxito.

 

No sirve de nada definir extraordinariamente bien unos objetivos o diseñar un plan chulísimo si luego no haces seguimiento periódico de cómo vas cumpliendo los objetivos y el plan, comparas dónde estás con dónde deberías estar, y corriges el rumbo si es necesario. Sin hacer ese seguimiento puedes acabar muy lejos de donde originalmente te habías planteado.

 

 

 

Esto lo sé por experiencia, porque el seguimiento es mi punto débil en lo referente a mis procesos de cambio y con la gestión de proyectos en general, me cuesta mucho hacer revisiones periódicas al estar muy involucrada en la ejecución. Así que es un tema que he ido trabajando consistentemente en el último año, y espero compartir contigo mis aprendizajes al respecto.

 

Parte de los aprendizajes los he extraído del mundo corporativo. Me he fijado en herramientas utilizadas por las empresas para el seguimiento y las he adaptado a mi cambio personal. Y la primera herramienta de la que quiero hablarte es del cuadro de mando personal.

 

 

¿Qué es un cuadro de mando?

 

El cuadro de mando integral es una herramienta presentada por Robert S. Kaplan y David P. Norton en el libro El Cuadro de Mando Integral: The Balanced Scoreboard. Nace como una necesidad de ir más allá de los sistemas de seguimiento tradicionales enfocados en el desempeño financiero de las empresas, e incluye otros aspectos que es necesario vigilar en los entornos altamente competitivos que ha traído la era de la información.

 

“El Cuadro de Mando Integral complementa los indicadores financieros de la actuación pasada con medidas de los inductores de actuación futura. Los objetivos e indicadores de Cuadro de Mando se derivan de la visión y estrategia de una organización”. Kaplan & Norton

 

Partiendo de esa premisa, estos autores presentan esta herramienta como una estructura para llevar la estrategia de la empresa a términos operativos, enfocándose en cuatro áreas:

 

Estructura del cuadro de mando. Fuente: "Cuadro de Mando Integral", Kaplan & Norton, 1996
Estructura del cuadro de mando. Fuente: “Cuadro de Mando Integral”, Kaplan & Norton, 1996

 

Es decir, que el cuadro de mando integral permite una visión tanto hacia el interior de la empresa (personas y procesos) como al exterior (clientes y accionistas), y manteniendo tanto la visión en el desempeño actual como en el crecimiento futuro.

 

Actualmente los cuadros de mando han evolucionado hasta convertirse en complejas herramientas de reporte recurrente, tomando información de todas las áreas de la empresa para evaluar su desempeño. A medida que se incrementan las exigencias de accionistas, clientes, mercados y reguladores y el número de interesados en las operaciones de la empresa (comunidades locales, proveedores, socios, etc.) los objetivos e indicadores que es necesario medir también aumentan.

 

Llevo varios años de experiencia con la implantación de cuadros de mando corporativos y he comprobado de primera mano su utilidad. Sólo midiendo el desempeño de forma recurrente se pueden observar las desviaciones respecto a lo planificado y corregir las acciones para poder cumplir el plan. Además, un seguimiento histórico permite observar tendencias en los procesos internos que podrán dar lugar a planes de mejora, o en los comportamientos de clientes que puedan abrir oportunidades a nuevos mercados. Es decir, que es una herramienta que no sólo permite observar la implantación de la estrategia presente, sino que da orientaciones sobre cómo diseñar la estrategia futura.

 

 

El cuadro de mando personal

 

Un ejercicio similar lo puedes hacer con tu vida. Si tienes ya clara cuál es tu estrategia vital, la visión de tu futuro, puedes hacer paralelismos entre el cuadro de mando corporativo y el personal. Lo importante es preguntarte cómo medirás los siguientes puntos:

  • Formación y crecimiento: ¿Qué necesitas aprender y qué habilidades desarrollar para alcanzar tu visión?
  • Procesos internos: ¿Cómo debes cuidarte para mantenerte aportando valor?
  • Interesados: ¿Qué puedes hacer para mejorar las relaciones importantes de tu vida?
  • Finanzas: ¿Cómo puedes incrementar tu satisfacción con los aspectos financieros y prácticos en general de tu vida?

 

Si no tienes clara cuál es tu estrategia vital o tu visión, el libro Búscate la vida: Coaching y Cuadro de Mando Personal para ser más feliz puede ayudarte.

 

Cómo llevar lo anterior a términos operativos, depende de cuál sea tú estrategia vital. Por ejemplo, en el plano financiero, puede interesarte medir si tus ahorros se incrementan, pero si estás invirtiendo, también querrás medir los ingresos provenientes de las inversiones y el retorno de esa inversión. Y en términos de cuidado personal, pueden incluirse aspectos físicos, mentales, emocionales o espirituales, lo que tu necesites según tu visión.

 

Por ejemplo, yo mido habitualmente en el aspecto físico mi peso, las horas de sueño (porque tiendo a dormir poco cuando estoy muy ocupada), los kilómetros que camino a diario y el tiempo dedicado al resto del ejercicio físico que hago. Esto es suficiente para mí, pero si fuera una atleta olímpica, tendría que medir muchísimas más cosas en lo relativo a mi cuerpo y ejercicio (masa muscular, masa adiposa, repeticiones de cada ejercicio diferente, etc.).

 

Lo importante es poder llevar los objetivos de cada aspecto a algo que puedas medir cada día o como mínimo cada semana. Y que te crees un sistema que te permita mantener vigilancia sobre esos objetivos de manera recurrente. En mi caso, tengo alarmas en el móvil para recordarme que tengo que revisar mi sistema periódicamente, porque además mi sistema funciona como recordatorio de los hábitos que estoy trabajando a diario.

 

Puede que en tu caso no te interese medir la implantación de una estrategia vital porque aún no la tienes, sino que sólo quieres verificar el seguimiento de tus planes de cambio. Mi cuadro de mando incluye también indicadores de gestión de proyectos personales concretos. Al final, la herramienta es algo personal y lo importante es que te resulte de utilidad para verificar el seguimiento de tus planes y poder hacer correcciones o rediseñar el plan si es necesario, o detectar áreas de mejora futuras.

 

La semana que viene te contaré más sobre mi cuadro de mando personal y cómo lo utilizo, y entraré en detalle sobre esos indicadores de gestión de proyectos, y te dejaré en el área de contenido exclusivo un ejemplo para tu uso. Entretanto, puedes dedicar la semana a pensar en tu estrategia y en qué te gustaría medir, ¡y a suscribirte para no perderte el contenido y las herramientas que vendrán!

 

Abrazos y ¡disfruta tu cambio!

 

 

Receta simple para cambiar con éxito

¡Hola cambiadora! ¿Cómo has estado en las últimas semanas? ¿Me has echado de menos, cambiador? ¡Espero que sí, y que te haya ido estupendamente!

Como te expliqué en mi último artículo, me he sometido a una cirugía hace un mes, y aún estoy de baja. Por las características de la intervención, tengo que pasar la mayor parte del tiempo acostada boca arriba. Es decir, nada de ponerme delante del ordenador.

Aunque en ocasiones escribo partes de mis artículos desde dispositivos móviles, hasta ahora la revisión, el acabado final y la publicación de los artículos los he realizado desde el portátil. Pero en mi postura actual no hay forma de escribir en un portátil. Y no quiero seguir retrasando mi reincorporación a la publicación del blog. Así que he decidido hacer un ejercicio de salir de mi zona de confort y escribir, revisar y publicar este artículo íntegramente desde dispositivos móviles. Es un experimento y no sé como saldrá, así que de antemano te pido disculpas por cualquier error o inconveniente que esto pueda ocasionar.

He estado leyendo mucho estos días, poniéndome al día en una serie de temas y blogs que tenía pendientes, y he dado con dos cosas que me han llevado a concluir que conseguir cualquier cosa que nos  propongamos es realmente simple, sólo hay que seguir una receta muy sencilla para cambiar con éxito, lo que no quiere decir que sea fácil. Me explico a continuación.

 

El proceso es simple…

Y ya lo hemos tratado en artículos anteriores de una forma u otra. Pero me ha sorprendido agradablemente encontrarlo de frente en una web que no había visitado previamente.

Leyendo el blog (muy recomendable) de Leo Babauta, uno de los maestros en minimalismo y simplificar la vida, me ha llamado la atención su programa para ponerse en forma desarrollando hábitos saludables simples, elaborado junto a otros expertos.

He visitado la web. No puedo recomendarte el curso que proponen porque no lo he seguido, y este no es un enlace de afiliados. Pero me ha llamado la atención lo que el curso comprende, que traduzco a continuación:

* Recibirás artículos y vídeos con el programa que te ayudaran a formar los hábitos que te permitirán alcanzar tus metas.
* Te pedirán que elijas hábitos de ejercicio y dieta muy simples y que te comprometas a mantenerlos.
* A medida que formas tus hábitos, llevarás registros diarios.
* Te unirás a un foro donde puedas apoyar y recibir apoyo de otros participantes en el cambio y hacer preguntas.

Es decir, lo que yo entiendo es que el programa consiste en una receta simple que es:

* Define tu meta
* Adquiere formación sobre cómo conseguirla
* Determina los hábitos que te ayudarán a conseguirla, o las tareas a ejecutar para ello
* Comprométete a ejecutarlos, y hazlo
* Lleva un registro diario de tus avances
* Busca mentores y una red de apoyo que te ayude en tu proceso de cambio

Subrayo lo de comprometerse y hacer porque es el paso básico. Los otros pasos puedes hacerlos con mayor o menor rigor, incluso saltártelos (aunque no lo recomiendo), pero sin ejecutar no conseguirás nada. Es algo que parece obvio, pero mucha veces nos enredamos con los otros pasos sin llegar a ejecutar, generalmente por miedo, y por eso no avanzamos.

A eso me refiero al decir que la receta es simple pero no fácil, porque supone vencer tus miedos, lo que requiere valentía, y trabajar con perseverancia y constancia.

 

Y si tienes miedo…

Un enfoque similar lo propone el equipo del blog Superhábitos, para perder el miedo a lo imposible. Te recomiendo el blog en general y en particular la lectura del artículo completo sobre superar el miedo a emprender. Resumiendo en lo que se refiere a este tema, plantean que para perder el miedo a hacer cosas:

* Anímate a averiguar cómo es posible hacer lo que quieres conseguir, cómo lo han hecho otros
* Desafía las convenciones y tus creencias al respecto, atrévete a salir de tu zona de confort
* Hazlo, empezando con un experimento simple, para probarte que puedes hacerlo, y construir sobre eso, incrementando el nivel o las etapas del experimento
* Interioriza las historias de otros que han hecho lo que tú quieres conseguir, para que te ayude a mantener la motivación
* Rodéate de gente que lo este haciendo o lo haya logrado, viendo que si ellos han podido, tú puedes.

¿Te suena conocido? Como ves, somos varios coincidiendo en la receta simple para cambiar con éxito.

Me gusta que los colegas de Superhábitos añadan a la receta el elemento de desafiar las convenciones, replantearse las creencias, y derrumbarlas a través de experimentos. Muchas veces pensamos que algo no puede hacerse porque la gente que nos rodea piensa así, o porque no nos creemos capaces de hacerlo. Pero si analizamos las cosas detenidamente, cuestionándonos esas creencias, e investigando cómo lo han hecho otros, nos damos cuenta de que es posible, y de que podemos lanzarnos a ello.

Todo este proceso de aplicar la receta te permite aumentar tus recursos internos para cambiar con éxito: incrementa tu autoconfianza y tu autoestima, mejora tu educación, te galvaniza en los hábitos de la valentía y el trabajo y afila tu perseverancia.

 

Aplícala a cualquier cosa:

Creo que la receta puede usarse para conseguir cualquier objetivo, quizás con alguna adaptación. Ya la has visto aplicada, en los blogs mencionados, a adelgazar, emprender y simplificar, entre otras cosas.

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En mi caso, es el proceso que he utilizado y utilizo con este blog. Me pasé como tres años pensando en comenzar un blog, sin animarme. No me veía capaz de contar mi vida de forma pública. Veía a algunos de mis amigos hacerlo pero no me atrevía. Y además me parecía que no tenía tiempo para escribir regularmente, y no sabía tampoco si podría escribir algo interesante.

Pero llegó el momento en que me di cuenta de que tenía mucho que contar, que la gente me preguntaba cómo había conseguido cambiar con éxito en varios aspectos de mi vida, que el interés por mi experiencia existía, y que podría ayudar a otros a conseguir sus objetivos también al contarla, e incluso podría llegar a generar negocio con ello.

Así que me decidí a formarme, a investigar como otros lo hacían, me inscribí en este máster, de forma de contar también con mentores y compañeros que buscaban hacer algo similar, además de aprender de otros blogs. La cantidad de información que puedes encontrar en internet para emprender cualquier proyecto es increíble.

Y luego me puse a escribir, a crearme el hábito de hacerlo frecuentemente, y a montar el blog en WordPress, y a probar temas y plugins, y aquí sigo. No digo que mi blog sea exitoso aún, quiero mejorar mi regularidad y el registro de mi actividad y de la de mis lectores, y por supuesto, aún tengo que incrementar mucho el número de cambiadoras y cambiadores que se unan a este equipo para considerar que ayudo a suficientes personas y que se pueda llegar a generar negocio.

Pero por ahora el feedback que recibo es positivo y me anima a continuar trabajando mis hábitos de escritura y publicación y mis tareas de mejora de la web. Y siguiendo la receta, desafiando mis creencias, experimentando, incrementando mis recursos internos a cada paso, me siento cada día más capaz de hacerlo.

¿Y tú qué opinas de la receta, cambiadora? ¿La has utilizado, cambiador? ¿Para cambiar con éxito en qué? ¿Añadirías algo más?

Me gustaría leer tus comentarios y contestar a tus preguntas. Puedes utilizar el espacio habilitado al final de este artículo o el formulario de contacto si prefieres hacerlo en privado.

Y recuerda que si te gustan mis artículos puedes recibir las actualizaciones y acceso al contenido exclusivo al suscribirte a mi newsletter, y te facilitaré el acceso tan pronto como me sea posible.

Gracias por leerme y por esperar mi regreso, recibe mis calurosos abrazos y ¡disfruta tu cambio!