La lista de las cosas que te gustan y que no

¡Hola otra vez, cambiadora! ¿Cómo va todo, cambiador? ¿Estás gozando de unas merecidas vacaciones? Espero que sí, que estés disfrutando a tope del momento presente. O que, como yo, ya las hayas aprovechado al máximo y estés de vuelta en tus actividades habituales. Yo he necesitado un mes para recargar pilas y recuperar el ritmo, pero ya he regresado a las publicaciones semanales. 

 

Esta semana quiero compartir contigo otra herramienta que te ayude a escoger lo que quieres cambiar o mejorar en tu vida: La lista de las cosas que te gustan y que no

 

Hace unas semanas te propuse trabajar con la estrella de la mejora para determinar qué es lo que quieres o necesitas cambiar, para saber por dónde empezar. Pero sé que elaborar una estrella de la mejora puede llevar un tiempo de reflexión que una persona muy ocupada no tiene.

 

Existe otra herramienta que es más fácil de utilizar y que puede llevar menos tiempo, pero que igual te da poderosas pistas sobre por dónde empezar a cambiar: la lista de las cosas que te gustan y que no.

 

 

Detecta las cosas que te molestan…

 

La primera vez que entré en contacto con esta lista fue leyendo el libro “Coaching para el éxito” en 2012. Talane Miedaner presenta en él un programa basado en herramientas de coaching que pueden facilitarte conseguir tus objetivos. Y lo primero que propone es crear una lista de todas las cosas que te molestan en tu vida cotidiana, grandes o pequeñas, y trabajar en eliminarlas. Pueden ser cosas como un escritorio desordenado, un remiendo en la ropa, un mal hábito tuyo o de los que te rodean, personas que te hacen daño o te agobian, ruidos en tu entorno…

 

Todas esas cosas van drenando tu energía y te la restan para lo que de verdad te importaría hacer en la vida. Por ello, eliminarlas (en lugar de ignorarlas por pensar que no tenemos tiempo o no son importantes) es lo primero que Miedaner propone en el programa, porque indica que:

 

“Es muy difícil tener éxito en lo que sea si se soportan demasiadas cosas fastidiosas”. Coaching para el Exito, Talane Miedaner

 

Para poder eliminar todas esas cosas, lo primero que hay que hacer es una lista por escrito, para sacarlas de tu cabeza. Una vez que tengas la lista, comienza a trabajar en eliminar al menos una cosa de la lista. Escoge algo que puedas acabar en el plazo que tienes disponible para empezar, y luego date una pequeña recompensa por haber empezado. Puede ser más interesante realizar el proceso con un amigo o un mentor o coach que te haga seguimiento.

 

Acabar con todas las cosas en la lista te llevará varios meses, pero lo importante es que seas constante y continúes trabajando hasta que elimines todo lo que está en tu mano eliminar, decidiendo y ejecutando con la mayor rapidez que puedas, porque:

 

 

Por supuesto, te encontrarás con cosas que tú no puedes cambiar ahora. Por ejemplo, si ocurre que una de las personas que te hacen daño o te agobian es tu jefe o un compañero de trabajo, y tú no puedes cambiar de trabajo en este momento. Miedaner nos recomienda poner esas cosas en una lista aparte y no pensar en ella por ahora, indicando que con el tiempo se resolverán solas, sólo por escribirlas.

 

También puedes empezar a hacer la lista un día y darte cuenta que va creciendo a medida que resuelves cosas y detectar otras que también te molestan pero que no ves porque quedaban enmascaradas por otras.  

 

Puede ayudarte hacer la lista por categorías: trabajo, hogar, amigos, cuerpo, hábitos, etc. De esa forma, si te das cuenta de que agrupas muchas cosas debajo de una sola categoría, puedes detectar una solución común para todas. ¿Hay muchas cosas que te molestan de tu cuerpo porque estás en baja forma física y que podrías resolver si comenzaras a hacer ejercicio? ¿Cambiar de trabajo o de barrio eliminaría muchas de las molestias?

 

Como ves, tener una primera versión de esta lista es algo que puedes hacer en diez minutos, y puedes llevarla contigo e ir ajustándola durante varios días. Es una herramienta potente porque te da de inmediato una buena cantidad de cosas en las que trabajar y porque algunas de ellas seguro que te lleva poco tiempo hacerlas, como coser un botón flojo, u organizar una estantería. O puedes detectar un hábito que quieres cambiar y que puede hacerse con poco tiempo al día, como apuntar tus gastos diarios y compararlos con tu presupuesto. Y también te da buenas razones para pensar en proyectos de cambio de mayor envergadura.

 

… Y también las que te energizan

 

Recientemente he leído el libro “Esto es Coaching” y allí Guadalupe Gómez Baides presenta una versión de la lista un poco diferente, que llama el listado de cosas que quitan o agregan energía, o factores que motivan o desmotivan, o que suman o restan. Lo que recomienda es hacer dos listas: la de la sección anterior (las cosas que te molestan, preocupan, desmotivan, te hacen perder eficacia y que son pendientes que te quitan energía mental), y otra con las cosas que te motivan, te gustan, te llenan de energía, que disfrutas, que te hacen ser más eficaz y que te hagan sentir que logras cosas.

 

Esta segunda lista, que es mucho más positiva, puede costarte hacerla más o menos que la anterior, pero la idea es la misma: para mejorar tu vida, potencia las cosas que te agregan energía, e increméntalas en tu vida todo lo que puedas. Es otra forma de detectar cambios a implementar para sentirte mejor. No podrás potenciarlas todas, por ejemplo, si disfrutas mucho los videojuegos o las series de televisión, a lo mejor ya no puedes dedicarles más tiempo. Pero si detectas que disfrutas enseñando a otros, puedes buscar actividades que te permitan enseñar, incluso proponer organizar algún curso en tu trabajo, y de esa forma llenar más tu vida de esa energía positiva.

 

Mi experiencia con las listas

 

Elaboré mi primera lista de cosas que no me gustaban en 2012, y en 2013 ya había escrito alguna lista de cosas que me gustaban. No había leído aún el libro de “Esto es Coaching”, pero intentaba entonces analizar qué tipo de vida quería vivir, así que también me preguntaba en qué era buena y en qué no, mis valores y cosas así (de eso hablaremos más en próximos artículos).

 

Son ejercicios que realizo al menos una vez al año, como parte de ese proceso de autoconocimiento que me ha llevado a conseguir cambios exitosos y permanentes, y que me ayudan a evolucionar hacia la vida que quiero vivir y a incrementar un poco cada día mi bienestar y felicidad.

 

De la lista original de 49 cosas que no me gustaban en 2012, yo he eliminado 14 (o cambiado mi actitud hacia ellas) , y otras 9 son de las que estaban fuera de mi control y se han arreglado solas sin mi intervención. Sigo teniendo pendientes otras 26, de las cuales 9 son trabajo en curso (suponían proyectos a largo plazo) y 3 puedo cambiarlas yo pero no he trabajado porque no las he priorizado, y otras 14 siguen estando fuera de mi control. De estas últimas, algunas me molestan menos ahora porque mi foco de atención ha cambiado y ya no son tan importantes o porque han aparecido otras que me resultan más molestas.

 

En 2013 tenía unas 12 cosas nuevas, de las que sólo 3 estaban dentro de mi ámbito de influencia y están resueltas. De las otras 9, 6 se han resuelto solas.

 

Las proporciones se han mantenido de forma similar en años posteriores: aparecen cosas nuevas, yo elimino unas cuantas o cambio mi actitud hacia ellas (alrededor de 20-30%), otras se eliminan solas (10-20%), otras siguen en la lista y no las he eliminado por no priorizarlas, o porque eliminarlas son proyectos a largo plazo, y otras (alrededor de 30%) siguen siendo cosas fuera de mi control.

 

Respecto a ese 10-20% de cosas que se resuelven solas: No sé explicar por qué ocurre, pero ocurre. No sé si tiene que ver con la ley de la atracción, pero puede que sólo sea que el mundo cambia últimamente muy rápido y nada se mantiene constante y entonces la gente que te rodea ya no sigue a tu lado en un par de años, o los proyectos o tareas del trabajo que te molestan ya no son necesarios y desaparecen o son sustituidos por otros… La explicación me parece irrelevante. Para mi la utilidad de la lista es que me da un plan de acción claro sobre lo que trabajar.

 

Y te pongo un ejemplo concreto: He estado recopilando mi lista para 2015 la semana pasada, y la organización de mi escritorio apareció como nueva, y se repite la organización de mis armarios. Así que este domingo pasado lo he dedicado a resolver eso. El resultado del escritorio lo tienes en las fotos de abajo. El de los armarios, es algo que me va a llevar unos cuantos días más, pero al menos ya he separado unas cuantas cosas que quiero vender y regalar y he tirado otras,  y me he dado una idea del trabajo que me queda pendiente.

 

 

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Trabajo mucho más a gusto en un entorno más ordenado

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Y me siento muy bien por haberlo hecho. No me di una recompensa al final como recomienda Miedaner, porque me he sentido tan bien con lo logrado que ya no lo necesitaba. Y da gusto trabajar en un escritorio despejado.

 

A lo largo del tiempo, trabajando ambas listas, considero que he conseguido muy buenos resultados y que ahora tengo más energía que hace cuatro años. En la parte positiva, he incorporado a mi día más opciones para aprender y ayudar a otros, que son dos de las cosas que más me motivan. En la parte negativa, he eliminado el sobrepeso (ya sólo eso ha incrementado muchísimo mi energía) y algunos de mis hábitos negativos como las compras impulsivas para mejorar mi estado anímico, o priorizar el tiempo de los demás sobre el mío. Aún trabajo en mejorar mis finanzas, mi puntualidad y mi organización (aunque he avanzado respecto a 2012), entre otras cosas, y mis pendientes incluyen hábitos, miedos, relaciones y emociones.

 

Pero lo que las listas me han dado es tracción para seguir eliminando las cosas que me molestan y potenciando lo que me motiva, sintiéndome con más energía y mejor conmigo misma, o con más tiempo para dedicarlo a lo que de verdad me importa, y mejorando mi enfoque en lo esencial para mí.

 

Y ahora tú:

 

Elabora tu lista de las cosas que te gustan y que no, y escoge una de esas cosas que más te molestan y proponte eliminarla en menos de una semana. Puedes apoyarte en la receta simple para cambiar con éxito. Luego incorpora más en tu vida de alguna de las cosas que te motivan. Con estas dos acciones comenzarás a incrementar tu energía y a sentir tracción para seguir trabajando ambas listas.

 

Si tienes dudas sobre cómo aplicar las listas, puedes comentar abajo o escribirme a eligiraut@gmail.com.

 

Gracias por leerme y por esperar mi regreso, recibe mis calurosos abrazos y ¡disfruta tu cambio!

 

Kit básico para la vida: cinco aprendizajes

Hoy te traigo los cinco aprendizajes básicos para llevar una vida feliz y desarrollando tu pleno potencial

¡Hola cambiadora! ¿Cómo estás? ¿Qué tal te va, cambiador?

Esta semana haremos un pequeño experimento. He decidido que en lugar de un artículo te traigo un podcast, para ver cómo resulta para ti esta forma de acercarnos. Estaré encantada de recibir tu opinión en eligiraut@gmail.com o en la sección de comentarios, tanto del formato como del contenido del artículo.

Además del podcast, y por si no tienes tiempo de escucharlo, tienes a continuacion este resumen de los aprendizajes básicos para llevar una vida feliz, en mi opinión.

Cinco aprendizajes básicos para llevar una vida feliz
Cinco aprendizajes básicos para llevar una vida feliz

 

Espero tu feedback. Abrazos, que tengas buena semana, y ¡disfruta tu cambio!

 

¿Cuándo puedo empezar a cambiar para mejorar? ¡YA!

 

¡Hola cambiadora! ¿Cómo estás? ¿Qué tal va la semana, cambiador?

 

La semana pasada hablamos de cambiar para mejorar, por qué hacerlo y cómo escoger por dónde empezar a hacerlo. Esta semana, quiero que nos enfoquemos en cómo hacerlo: en separar ese tiempo para trabajar tu cambio.

 

Te decía entonces que te puede pasar que al llegar final del día no tengas energía para cambiar, y te recomendaba dedicar cinco o diez minutos cada mañana a ello.

 

Sé que cinco o diez minutos puede parecer muy poco tiempo, especialmente si estás pensando en hacer un cambio drástico en tu vida. Pero es un tiempo más que suficiente para establecer un nuevo hábito (o cambiar uno existente), que al final, es la piedra angular de todo cambio. Porque los cambios drásticos resultan exitosos y permanentes sólo si se construyen sobre hábitos sólidos, que crezcan uno sobre otros, y que te vayan convenciendo por el camino de que eres capaz de cambiar para mejorar y mantener la mejora: que te reafirmen en tu identidad cambiadora. Al menos esa es mi experiencia, y ya he dejado de buscar cambios drásticos instantáneos porque sé que, al menos a mi, no me funcionan.

 

Tu tiempo diario es esencial:

 

Lo importante de esos minutos es demostrarte que efectivamente puedes hacer algo por ti, por mejorar tu vida y sentirte mejor, y comprender que está en tu mano cambiar y que puedes conseguir resultados. A medida que te vas sintiendo mejor y viendo los beneficios, te entusiasmas con el cambio y descubrirás que es más fácil encontrar motivos para emplear el tiempo que le dedicas a mejorar, y encontrar estrategias y fórmulas que te ayuden. Se incrementará tu creatividad para encontrar minutos que dedicarte, tu mente estará en modo “quiero cambiar” y será más receptiva a todas las posibilidades. Y si además, acompañas tus minutos con una sonrisa, reforzarás ese mensaje y esa sensación (soy de las que piensan que las sonrisas nunca sobran).

 

Así que, para empezar, no te preocupes si el tiempo te parece escaso: lo importante es que te comprometas contigo, y mejor si también con alguien más, a dedicarlos a diario a tu cambio.

 

La hora del día para hacerlo es un tema personal. Depende de tu rutina actual y tus niveles de energía. Ya te he contado que para mí es mejor madrugar más y hacerlo a primera hora de la mañana, antes de que el día se me complique o mi fuerza de voluntad se vaya agotando y el cansancio nuble mi capacidad de tomar decisiones, porque mi trabajo es exigente en ese sentido y además el horario no es fijo. Pero si tu trabajo es diferente o tus rutinas son más estables o incluyen a otras personas, puede que el hueco que encuentres sea más bien a la hora de comer, o a final de la tarde, o en la noche…

 

Puede que seas una persona nocturna, y cuando te levantes por las mañanas no sea tu hora de mayor energía, y que te sientas mucho mejor para introducir cambios en las noches. Cada quien tiene que encontrar su mejor momento para hacer las cosas, pero recuerda que el riesgo que corres al hacerlo por las noches es que otras actividades o demandas de atención de la vida diaria se interpongan e impongan en tu agenda y te quiten ese tiempo que habías planificado para cambiar.

 

Busca la forma de que ese tiempo sea sagrado, breve pero sagrado. Al final, cada quien tiene que encontrar la rutina que le encaja mejor, y eso es algo que rara vez se consigue a la primera, requiere un poco de ensayo y error. Piensa un poco en el momento del día en el que encontrarás la menor resistencia para conseguir tu objetivo, en que te será más fácil realizar un acto automático, decide el horario que vas a dedicar, apúntalo en tu agenda y ¡protégelo a toda costa!

 

Otra consideración respecto a la energía: hay veces en las que por mucho que quieras, no tienes energía. Que has tenido viajes de trabajo, se ha enfermado uno de tus familiares, o aún estás saliendo de una gripe, o no has podido dormir bien en varias semanas. En esos momentos, pensar en mejorar algo en tu vida termina siendo más un castigo que un proyecto ilusionante

 

Hay días en los que no siento motivación para nada, en los que el cansancio me puede. Ni siquiera para seguir los hábitos más básicos que me recargan la energía diaria. Esos días me ayuda el poder seguir alguna rutina fácil, como empezar el día agradeciendo las bendiciones que hay en mi vida, o dar un paseo después de trabajar. Pero si no me dan las fuerzas ni para eso, lo dejo estar. Me digo a mi misma que puedo tomarme un día de vacaciones. No pasa nada por dedicar un día más horas a ver TV, salirme de la dieta un poco o no ejercitarme. Pero no me lo permito más de dos días, porque entonces ya no es cansancio, es pereza y resistencia. Si realmente te han drenado de energía las circunstancias extraordinarias, puedes tomarte un día libre o dos, pero siempre que tengas claro que es un receso excepcional para recuperar fuerzas, no una excusa para no cambiar.

 

Planifica tu cambio…

 

La actividad a la que dedicarás tus minutos, o el hábito que decidas implantar, tienen que ser algo ambicioso, en el sentido que te suponga salir un poco de tu zona de confort, pero no debería costarte tanto que no puedas hacerlo a diario. Por ejemplo, si no has hecho ejercicio en dos años y no estás en buena forma física, puede que dedicar diez minutos a correr no sea realista, y debas empezar por caminar rápido durante quince minutos. Pero si eres un lector voraz, decir que dedicarás tus cinco minutos a leer de un tema nuevo, pues a lo mejor no es muy ambicioso, a menos que el tema realmente suponga un reto intelectual para ti.

 

El tiempo que dedicarás a cambiar al inicio es tan corto, que tienes que tener el entorno preparado de antemano para ello. Si vas a estudiar algo, deja la noche anterior los libros preparados en la mesa, abiertos en la página que vas a estudiar, y todo lo que necesites para tomar tus apuntes. Si vas a hacer ejercicio, deja la ropa preparada con anterioridad.

 

… y revisa tu desempeño

 

Al final de la semana, dedica unos minutos a revisar cómo te ha ido. Pregúntate:

  • ¿Has conseguido dedicar los minutos diarios a la actividad propuesta?
  • Si hay algún día que no lo has conseguido, ¿por qué?
  • ¿Qué puedes hacer para conseguirlo todos los días de la próxima semana?

Con estos datos, elabora tu plan para la próxima semana:

  • Determina el horario en que vas a dedicar esos minutos a cambiar a mejorar, si necesitas hacer cambios, y agéndalos
  • Revisa la tarea o hábito que vas a implantar: ¿continuarás con lo mismo de la semana anterior, o incrementarás un poquito tus objetivos?
  • ¿Cómo vas a adaptar tu entorno para cambiar, es necesario hacer alguna corrección?

Recuerda que los hábitos requieren varias semanas para implantarse, así que la idea no es andar cambiando de hábitos cada semana, sino aumentar un poco el alcance: por ejemplo, meditar algún minuto más, estudiar algunas páginas más, incrementar algna repetición la rutina de ejercicios, etc.

 

Y ahora tú:

 

cuando cambiar para mejorar

 

Sólo necesitas unos minutos al día para empezar a cambiar para mejorar. Puedes dedicar los minutos de los primeros días a decidir qué cambiar y elaborar el plan para hacerlo, y también los minutos del domingo para hacer tus revisiones. ¡Lo fundamental es que empieces YA!

 

Si tienes dudas sobre cuándo cambiar o cómo definir tus objetivos o adaptar tu entorno, puedes comentar abajo o escribirme a eligiraut@gmail.com.

 

¡Y recuerda suscribirte para acceder a las herramientas en el área de contenido exclusivo y no perderte ningún artículo!

 

Gracias por leerme, te envío un gran abrazo y ¡disfruta tu cambio!

 

¿Por qué cambiar? Para mejorar tu vida

¡Hola cambiadora! ¿Cómo estás hoy, cambiador? ¿Cómo han ido estas semanas?

 

Por mi parte he vuelto al trabajo después de la baja y eso ha consumido muchas de mis energías, aún no estaba al 100% en cuanto a salud y por eso me ha llevado unas semanas volver a este punto de encuentro nuestro. Pero ya estoy aquí, y con mucho entusiasmo por seguir ayudándote a cambiar para mejorar.

 

Además, he estado reflexionando en este tiempo sobre lo que quería conseguir con este blog y cómo hacerlo, cómo ayudarte. Espero que esas reflexiones se traduzcan en mejoras que sean patentes para ti en las próximas semanas. Entretanto, si hay algún tema concreto sobre el que te gustaría que escribiera, o algo que te esté costando cambiar o mejorar, puedes enviarme un correo a eligiraut@gmail.com, y trabajaré en adaptar el contenido del blog a ello. También puedes usar esta dirección para hacerme llegar cualquier comentario sobre la web que creas que puede contribuir a mejorarla, te agradecería muchísimo tu opinión al respecto, ya que lo que busco es hacerla más amigable para ti.

 

Espero que hayas tenido la oportunidad de utilizar la receta simple para cambiar que te presenté en nuestra última conversación ¿Qué tal ha ido el experimento? Me encantaría que me lo contaras, dejando un comentario, así como cualquier experiencia que hayas tenido con la gestión del cambio y con los temas de los que hemos ido hablando hasta ahora.

 

Y ahora, al tema de esta semana: en artículos anteriores hemos hablado de lo que necesitas para generar el cambio, de elementos y activos esenciales para cambiar, y cómo cambiar y vencer la resistencia. Pero puede que eches de menos algo más básico, un paso anterior: que hablemos sobre la motivación para cambiar algo de tu vida de forma voluntaria, de empezar a mejorarla, y por dónde empezar a hacerlo.

 

Me ha llevado algo más tiempo del habitual escribir este artículo porque yo soy una persona para quien el cambio es algo necesario: soy una fan de incorporar cosas nuevas en mi vida, a veces hasta me pregunto si un poco adicta a eso… Es la razón por la que me cuesta hacer seguimiento y consolidar proyectos, porque en lo que me hago con algo nuevo y se me hace rutinario, me cuesta mantener el foco en ello y no salir corriendo a hacer otra cosa. Así que ponerme en los pies de alguien que no sabe qué cambiar o mejorar en su vida ha sido un poco complicado para mi, y más si pensamos en la ocupada vida que sueles llevar, ¿en qué momento vas a ocuparte en cambiar?

 

Por ello, hace meses que ¨sembré¨ este artículo, que ha ido creciendo lentamente, hasta le han salido un par de ramas de contenido exclusivo (de ese disponible sólo para suscriptores) y ahora estoy contenta con el resultado, porque creo que puede ayudarte (¡o eso espero!).

 

Entonces, si eres de los que no necesitas el cambio para vivir, puede que te preguntes:

 

¿Por qué cambiar?

 

 

Si te estás preguntando: ¿Por qué generar un cambio en mi vida? ¿Por qué arreglar lo que no está roto? ¡Si yo estoy bien!

 

Yo te pregunto, ¿de verdad? ¿Estás segura de que no hay nada roto? ¿Estás seguro de que estás bien? ¿Que no quieres mejorar nada en tu vida? ¿No? Entonces, ¿por qué estás leyendo esta web? No me malinterpretes, yo estoy encantada de recibir tu visita, pero creo que si has llegado hasta aquí, algo dentro de ti te está diciendo que es momento de cambiar para mejorar.

 

Por ejemplo:

  • Si cuando te levantas por las mañanas piensas que te gustaría hacer un millón de cosas en lugar de ir a trabajar
  • Si te cuesta salir de la cama o de la casa porque no terminas de reunir el ánimo para enfrentarte al mundo exterior
  • Si necesitas adormilar tus sentidos compulsivamente con comida, alcohol, drogas, juego, televisión o cualquier otra adicción
  • Si tu cuerpo, tu salud o tu condición física no te satisfacen
  • Si tus relaciones te estresan en lugar de hacerte crecer
  • Si no sientes emoción por las cosas que llenan tus días, y si algo dentro de ti te dice que lo mejor para ti sería hacer una cosa diferente a la que estás haciendo…

¡Deja de engañarte y empieza a cambiar!

 

Muchos nos hemos encontrado en esa situación alguna vez, o varias. A mi me ha pasado, a pesar de lo que me gusta cambiar, porque en ocasiones la novedad que introducía en mi vida no era la que necesitaba, o no encontraba la forma de cambiar lo que quería cambiar.

 

Bueno, vale, puede que simplemente lo que te ocurra es que necesites unas vacaciones. Pues bien, tómatelas, date un fin de semana para ti, o al menos consiéntete durante un día regalándote la experiencia que más disfrutes (experiencia, no producto, que las experiencias regeneran más). Haz lo que necesites para recargar las pilas. Pero si después de unas buenas vacaciones o varias mini vacaciones tus emociones no mejoran, podría venirte bien considerar el cambiar algo de mayor calado.

 

Lo importante no es haber caído allí, sino ser capaz de salir de ese hoyo. Poder decidir que no quieres seguir en esa situación, y empezar a hacer algo. Darte cuenta de que sólo tú puedes cambiar esa situación, aunque lo único que puedas cambiar en ese momento sea tu actitud.

 

Ya hemos comentado en otra ocasión como Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido nos explica que ante cualquier circunstancia podemos decidir cuál es la actitud con que la vamos a enfrentar. Así que el primer paso es modificar tu actitud, asumir la responsabilidad y el control sobre tu cambio, darte cuenta de que no eres una víctima de las circunstancias y que cambiar tu situación actual depende de que tú tomes la decisión de hacerlo, porque a lo mejor no puedes cambiar ahora algunas de tus circunstancias (el trabajo que tienes o que no tienes, los vecinos que tienes, la situación política del país), o sí, pero seguro puedes cambiar cómo te enfrentas a ellas y las gestionas.

 

En mi experiencia, generalmente hay algo más que la actitud que se puede cambiar. Algo, lo que sea. Pero que te haga sentir que retomas el control de tu vida, que tú estás al mando y que avanzas en algún aspecto. Que te ayude a identificarte como persona cambiadora. Y que te devuelva la ilusión de despertarte por la mañana a perseguir algo más lo que tienes ahora, que no te está resultando suficiente.

 

Puede ocurrir que decidas cambiar algo, empezar algo nuevo, y que no sea lo que necesites. En ocasiones he comenzado algún curso por introducir algo nuevo en mi vida, y al final lo he dejado sin acabarlo, porque no era lo que necesitaba cambiar, y no conseguía mantener el enfoque necesario para hacerlo en cuanto algo más interesante o adecuado aparecía. Lo último de este estilo fue un curso de guión cinematográfico online hace 2 años, y antes de eso, un intento de doctorado… Este tipo de intentos te hacen correr el riesgo de agredir tu identidad cambiadora y tu autoestima, porque pueden llevarte a pensar que eres inconstante e incapaz de cambiar o terminar algo. A mi me ha pasado, y me ha costado darme cuenta de que eran experimentos en la búsqueda de mi pasión o vocación, y que como experimentos que eran, tenía que asumir que podía haberlos fallidos. En todo caso, esos intentos eran importantes puntos de aprendizaje sobre lo que funcionaba y lo que no, y me introdujeron suficientes novedades como para aumentar la ilusión en mi vida diaria, lo que terminaba trayendo la fuerza para introducir un cambio mayor o más necesario.

 

En cuanto a la pasión y vocación, para mí resultan elusivas, difíciles de encontrar. Reconozco que me da envidia la gente que lo tiene claro, más lo que consiguen detectarlas de jóvenes, esos que desde pequeños saben que serán médicos, empresarios,deportistas o lo que sean, y que desde entonces lo practican. Yo he conseguido averiguar algunas cosas que me gustan más y otras que no tanto, experimentando, pero hasta ahora la única conclusión a la que he llegado es que mi pasión es aprender y mejorar. Ahora ya sólo me queda encontrar en qué enfocar esa pasión, porque ¡vaya si hay cosas que me gustan! ;D

 

No tengo claro que todos seamos capaces de encontrar una pasión definitiva como los deportistas de élite. Pero sí creo que la búsqueda mejora nuestros días, nos ayuda a detectar cosas que nos gustan hacer e incorporarlas a diario, y descartar las que no. Creo que es uno de esos casos en que lo que importa no es tanto el destino como disfrutar el camino. Hoy sé que escribir, enseñar y ayudar a los demás son cosas que me entusiasman bastante, y ese entusiasmo es parte del origen de este blog: hacer que esas cosas sean algo permanente en mi vida la mejora. Puede que mañana encuentre algo que me apasione más, pero por ahora, me siento mejor que hace año y medio, cuando aún no había descubierto esto.

 

Además, cuando empiezas a cambiar para mejorar, entras en una espiral de mejora continua que puede ir más o menos rápido según cada persona, que puede tener piedras en el camino, pero que te ayudará a crecer como persona, a sentirte cada vez más capaz y mejor sobre tu vida.

 

¿Y cuándo puedo cambiar?

 

Puede pasarte que sientas es que no te quedan tiempo ni energías para cambiar nada con la vida que llevas. Que al final del día lo último que necesitas es dedicarte a mejorar tu vida, cuando ya te vence el cansancio y aún tienes que prepararte para el día siguiente. Es un sentimiento muy común, y durante años yo me sentí así. Hasta que decidí que cambiar (entonces, adelgazar) era mi prioridad y que le dedicaría tiempo pasara lo que pasara. Así que empecé a dedicarle tiempo, todos los días hacía ejercicio al salir del trabajo aunque saliera tarde. La consecuencia fue que dormía bastante menos, lo que tampoco favorece el adelgazamiento.

 

Ahora, que ya llevo un tiempo aprendiendo estas cosas, sé que lo mejor es separar el tiempo para cambiar a primera hora de la mañana. Levantarte más temprano para asegurarte que haces ese ejercicio que quieres, o que meditas, o que estudias, o que trabajas en implantar el hábito que hayas decidido o en el proyecto empresarial que quieres lanzar.

 

Y para empezar a cambiar, no hace falta mucho tiempo. Todo depende de lo que quieras lograr, pero para construirte una identidad cambiadora, es suficiente con dedicarte cinco o diez minutos. En ese tiempo puedes leer un par de páginas de un libro, o hacer una rutina fácil de ejercicio, o escribir en tu diario. Parece poca cosa pero lo importante es lo que ese hábito diario, de dedicarte cinco o diez minutos a mejorar tu vida, y sólo a eso, consigue hacer por ti: convencerte de que, de hecho, puedes mejorar tu vida, sin importar lo ocupada que ésta parezca, y además, cogerle el gustillo a hacerlo sistemáticamente.

 

Pero este artículo ya se me está alargando, y el tema de darte trucos para empezar a cambiar con poco tiempo me gustaría que lo tratáramos en otra ocasión. Por lo pronto, escoge lo que quieres cambiar, y empieza a pensar cómo puedes hacerlo de forma simple, cuál es el paso básico que te podría ayudar a conseguirlo.

 

 

¿Y cómo escojo lo que quiero cambiar?

 

Cuando empiezas a pensar en lo que te gustaría mejorar de tu vida, puede que sientas que hay tantas cosas que te gustaría cambiar que no sabes por dónde empezar, o que en realidad tu vida no está tan mal y que a pesar de la apatía que sientes, no hay nada que necesites cambiar. En cualquier caso, te vendrá bien hacer un ejercicio de reflexión sobre cómo de equilibrada está tu vida en este momento, para poder detectar las áreas más desatendidas, lo que puede darte una idea más clara de lo que te conviene empezar a mejorar.

 

Para hacer ese análisis, yo utilizo una herramienta propia, “la estrella de la mejora”, que es resultado de fusionar una herramienta proveniente del coaching llamada “la rueda de la vida” con la metodología que propone Steve Pavlina en uno de sus podcasts, y que se complementa con un par de artículos relacionados que puedes encontrar aquí y aquí.

 

Como los artículos de Steve son un poco largos y en inglés, aquí te resumo la metodología que él propone. Él recomienda que, para las áreas vitales listadas abajo, escribas un párrafo de diagnóstico para cada una, describiendo dónde crees que te encuentras y por qué, y puntúate del 1 al 10, donde el 1 es que estás en lo más bajo posible (por ejemplo, estás en quiebra en el área financiera) y el 10 en lo máximo del éxito (por ejemplo, has alcanzado la libertad financiera).

 

Las áreas vitales propuestas por Steve son:

  • Trabajo
  • Finanzas
  • Relaciones
  • Hogar y familia
  • Salud física
  • Mental
  • Social
  • Emocional
  • Espiritual
  • Carácter
  • Contribución
  • Diversión y aventura

 

Hacer este ejercicio te permitirá determinar el área en la que necesitas enfocarte más en mejorar. Steve propone entonces crear un plan de trabajo para el próximo trimestre basado  en mejorar esas áreas.

 

Lo que yo propongo en la “estrella de la mejora” es realizar este análisis de forma gráfica, utilizando una herramienta informática. Al puntuar tu diagnóstico de situación en la herramienta, se formará una estrella. La punta más pequeña de tu estrella, determinará el área con la que comenzar a trabajar. Entonces, establece un plan de acción muy sencillo, contestándote estas tres preguntas:

  • ¿A qué vas a dedicar tus cinco o diez minutos diarios durante el próximo mes? Piensa en qué hábito concreto sencillo puedes implementar, que te ayude a mejorar en esa área  y que puedas hacer en un espacio corto de tiempo
  • ¿Cómo vas a hacerlo? Piensa en qué estrategias necesitas para lograrlo, para facilitar que lo hagas con eficiencia. Por ejemplo, si has decidido dedicar 10 minutos a correr todas las mañanas, no utilices ese tiempo para preparar la ropa de correr, deja todo preparado la noche anterior para vestirte en un minuto y correr nueve
  • ¿Cómo te asegurarás que lo harás? Utiliza algo que refuerce tu compromiso, ponte una alarma en el móvil, una frase en el espejo que te recuerdes por que lo haces, o mejor aún, compártelo con alguien, manda un mensaje a algún amigo o a tu red de apoyo.

 

Comparto contigo la estrella de la mejora en el área de acceso exclusivo para suscriptores. Si aún no te has suscrito, ¿a qué esperas?

 

Ah, pero resulta que eres una persona muy ocupada, ¿en qué momento vas a hacer tu estrella? Bueno, puedes dedicar tus minutos de mejora diarios durante la primera semana a construir tu estrella. Pero si es un ejercicio que no te sientes capaz de afrontar ahora, te dejo en el área de acceso exclusivo otro archivo, “Rutas para mejorar”, que te da algunas ideas para empezar a trabajar en las diferentes áreas de tu vida. Escoge una, la que más te apetezca o te resulte fácil de hacer ahora, y empieza a cambiar ya, que al fin de cuentas, es lo importante.

 

Y si aún continúas sin decidirte, te hago más fácil la tarea: escoge uno de los libros que te recomiendo abajo y dedica tus minutos diarios a leerlo. Son libros introductorios en las áreas mencionadas que te darán impulso que necesitas para cambiar para mejorar:

 

 

Y si lo que quieres es cambiar varias cosas a la vez, por favor, resiste la tentación. Enfocarse en un cambio a la vez te ayudará en la construcción de la identidad cambiadora, y disminuirá la probabilidad de que te frustes por el camino.

 

Cambiar una cosa te permitirá eventualmente cambiar otras, tu cambio irradiará desde allí, pero ten paciencia contigo. Es preferible que triunfes en algo pequeño, y vayas construyendo desde ahí, a que te desanimes por no conseguir algo grande.

 

Recientemente una amiga me preguntó cuando había tomado la decisión de hacer un cambio tan radical en mi vida. Le contesté que aunque el cambio se veía como radical desde afuera, en realidad había sido gradual a lo largo de los años (más de 7), empezado por adelgazar. Afortunadamente, acompañé el tratamiento de nutrición con terapia psicológica y desde allí se generó una dinámica de autoconocimiento y cambio que irradió hacia otras áreas de mi vida, llevándome a continuación a dejar de fumar, cambiar de puesto de trabajo, a conseguir un mayor equilibrio entre lo personal y lo profesional, a aprender cosas nuevas, a lanzar este blog y a una pasión por la mejora constante y el aprendizaje continuo sobre el cambio

 

 

Y ahora tú:

 

¿Ya has pensado qué cambiar? Una vez que decidas lo que quieres o necesitas más cambiar, define los pequeños pasos que puedes dar desde hoy, y apóyate en la receta simple para cambiar con éxito.

 

Y si tienes dudas sobre cómo cambiar o cómo aplicar las herramientas que aquí comparto contigo, puedes comentar abajo o escribirme a eligiraut@gmail.com. Y recuerda suscribirte para acceder a las herramientas en el área de contenido exclusivo.

 

Gracias por leerme y por esperar mi regreso, recibe mis calurosos abrazos y ¡disfruta tu cambio!

 

Para cambiar: Vencer la resistencia y empezar cada día

¡Buenos días, cambiadora! ¿Cómo estás hoy? ¿Y tú, cambiador? ¿Cómo empiezas tu semana? ¿Has empezado ya tu proyecto o tu proceso de cambio?

Hoy quiero hablarte sobre la importancia de vencer la resistencia y empezar tu proyecto o proceso de cambio. Empezaré por comentar un artículo de uno de mis mentores en gestión del cambio personal, James Clear (de quien ya te he hablado en otra ocasión) en el que nos dice que es más importante empezar que tener éxito.

James alega que la excelencia no es un requisito para crecer y mejorar, pero empezar sí. Que es peligroso pensar que si no podemos llegar al número uno o dos es mejor no empezar. En realidad, lo importante es impulsarte a empezar a diario, porque aprendes más del proceso de perseguir la excelencia que de los productos de alcanzarla. Es el camino lo que trae el crecimiento.

La curiosidad y las ganas de probar algo nuevo son suficientes para crecer y convertirse en alguien más listo, fuerte y con más habilidades, son lo único necesario para comenzar la lenta marcha hacia tu grandeza. Las ganas de empezar es la cosa más pequeña en la vida capaz de producir el impacto más grande.

Sin importar si vas a ser buena o no, ¿estás dispuesta a empezar? Pues toma riesgos, empieza algo, contribuye, ten el coraje de iniciar algo, porque las personas que comienzan algo de forma persistente son las únicas que pueden llegar a acabar algo.

James finaliza diciéndonos que la vida no es un ensayo. Por eso tienes que empezar. No puedes convertirte en el mejor si ni siquiera estás en el juego, porque la única forma de mejorar lo suficiente para ser muy bueno es practicando, y no hay mejor forma de practicar que empezar a hacer las cosas.

Y esto me recuerda a un pequeño libro que me encontré una vez en un hotel en Bruselas, en estas pequeñas bibliotecas que se encuentran en los hoteles clásicos, y que me gustó tanto que terminé comprándome el ebook: The War of Art, de Steven Pressfield

En el libro, Steven empieza por describirnos su ritual matutino para ponerse a escribir, compuesto de varias rutinas y elementos inspiradores que lo anclan a la tarea de escribir, lo que hace por varias horas hasta que comienza a cometer errores y lo deja por el día. Esto lo hace a diario sin importar si el producto de su trabajo es cuantioso o si la calidad es buena, lo único que es importante para él es que ese día ha vencido a la Resistencia.

 

Vencer la resistencia y empezar

 

La Resistencia es lo que separa la vida que vivimos de la que queremos vivir. La que se opone a que nos dediquemos al arte, a que lancemos empresas, a que hagamos dieta o ejercicio, a que nos eduquemos, contribuyamos o hagamos cualquier cosa que pueda elevarnos. Steven escribe a la Resistencia siempre con mayúscula, para demostrar el respeto que esta enemiga le inspira, por tener que combatirla cada día. Describe a la Resistencia como invisible, insidiosa, e interna (está dentro de nosotros, aunque a veces toma aliados en el exterior en la gente que se opone a nuestro cambio); es implacable, impersonal, infalible, universal: ataca a todos y ataca siempre, y dispara a matar. La Resistencia se opone a que nos elevemos, está alimentada por nuestros miedos y es más poderosa cerca de la meta.

La procrastinación es la manifestación más importante de la Resistencia: el decirnos a nosotros mismos que mañana empezaremos algo, en lugar de hoy, es como la Resistencia nos engaña para no empezar ya. Es ahora cuando podemos empezar, el mañana aún no ha llegado y en él no podemos actuar, es ahora cuando podemos elegir vencer la Resistencia, porque la Resistencia es fuente de infelicidad.

Cuanta más duda tengas sobre ti misma y lo que quieres hacer, cuanto más miedo sientas, es buena señal de que lo que te resistes a hacer es lo que tienes que hacer, porque es en lo que más te eleva donde la Resistencia ataca más insidiosamente.

Y para combatir la Resistencia, la recomendación de Steven es convertirnos en profesionales, actuar como tales. Es decir, como si fuera un trabajo: te presentas todos los días, y estás allí las horas que tienes que estar, aunque en un día determinado tu trabajo no sea el mejor, ni tu concentración o estado físico, ni seas prolífico, al final vas todos los días a trabajar, porque te tienes que ganar el sueldo. Pues con tus proyectos de cambio personal, tienes que actuar igual: estar allí a diario, y dedicarle el tiempo necesario para que avancen, el que te hayas comprometido a dedicarle por corto que parezca, aunque no te sientas inspirado o preparado. Y además, como un buen profesional, tienes que ser paciente, actuar en lugar de dejarte vencer por el miedo, prepararte y dedicarte a mejorar la técnica de lo que te hayas propuesto alcanzar. Y no tomarte el fracaso como algo personal, recuerda que eso es sólo la muestra de que la estrategia utilizada no es la adecuada, y que tienes que buscar otra.

 

Recuerda: Cuanto más importante sea ese cambio para la evolución de tu alma, mayor será la resistencia que sientas hacia perseguir ese cambio.

 

Yo me peleo a diario con la Resistencia, y no siempre gano. Pero no dejo que me gane muchos días seguidos, porque eso destruye mi identidad de luchadora contra la Resistencia. Lo importante no es que te gane un día, sino que al día siguiente, vuelvas a empezar. Para ello, a mi me ayuda tener claro por qué lo hago, mis motivaciones y misión, y recordatorios en lugares visibles.

Así que ya sabes, persiste en vencer la resistencia y empezar. Me gustaría saber cómo lo haces y ayudarte si tienes dudas. Puedes comentar en el espacio habilitado en este artículo, o si prefieres hacerlo en privado, utilizando el formulario de contacto.

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Gracias por leerme, abrazos y ¡disfruta tu cambio!