¿Quieres cambiar con éxito? Define tu rutina diaria (II)

Esta semana finaliza la serie de dos artículos sobre la rutina diaria, por qué te conviene tenerla y cómo implementarla

 

¡Buenos días, cambiadora! ¿Qué tal estás, cambiador? 

 

La semana pasada empezamos una conversación muy interesante sobre la necesidad de establecer tu rutina diaria para avanzar en tu proyecto de cambio o llevar una vida más equilibrada: cómo te ayuda a alcanzar el éxito, y qué rutinas conviene definir.

 

¿Has pensado ya en qué hábito diario necesitas para construir tu rutina diaria, la que te lleve a alcanzar tus metas? ¿Has comenzado a implantarlo? ¿Cómo te ha ido?

 

Si no has sabido cómo empezar, esta semana te cuento cómo puedes implementar esa rutina diaria, empezando por tu primer hábito, y comparto contigo mis aprendizajes con las rutinas, esperando que te ayuden.

 

 

Cómo implementar tu cambio con la rutina diaria

 

En mi opinión, para crearte una rutina diaria, lo conveniente es que empieces definiendo cuatro sistemas:

  • Sistema ideal: Es el conjunto de rutinas diarias que te permitiría alcanzar tu objetivo si lo aplicaras de forma continua.
  • Sistema inicial: Es lo mínimo que puedes hacer de esas rutinas que te daría tracción para empezar
  • Sistema de transición: Es el ritmo de incremento que tienes que dar a tus rutinas para ir del punto inicial al ideal
  • Sistema de seguimiento: Es el conjunto de indicadores y herramientas de seguimiento que te permitirán registrar tu progreso y analizarlo

 

Suena complicado pero en realidad es bastante sencillo, y lo verás mejor con un ejemplo:

Supongamos que mi objetivo es correr una carrera de 5 kilómetros. Para conseguirlo, mi sistema ideal consistiría en correr 30 minutos 4 veces a la semana.

Pero ahora no corro a diario, sólo camino, así que mi sistema inicial será correr 3 minutos 2 veces a la semana la primera semana.

Y mi sistema de transición podría ser subir 2 minutos cada día a partir de la segunda semana hasta alcanzar los 15 minutos 2 veces a la semana, luego añadir esos 15 minutos un día más cada semana, hasta correr 15 minutos 4 veces a la semana y luego subir 5 minutos a la semana hasta alcanzar el sistema ideal.

El sistema de seguimiento consiste en registrar cada uno de mis entrenamientos con una aplicación para corredores en el móvil, en la que pueda guardar el tiempo y la distancia, más anotaciones sobre mi entrenamiento (resultados, sensaciones, etc.)

Nota: Esto es sólo un ejemplo de cómo aplicar los sistemas, no un plan de entrenamiento real. No soy experta en correr ni te aconsejo que sigas este plan de entrenamiento.

 

Lo que hace falta una vez decides estos sistemas, es comenzar a probarlos, experimentar con ellos, llevar un registro de lo que te funciona y lo que no, y corregir en base a eso. Siguiendo con el ejemplo, si yo no puedo alcanzar los minutos diarios que me propuse un día, conviene analizar y registrar qué pasó, si me sentía mal físicamente porque estaba resfriada, porque entonces puedo fijarme que los días que me sienta mal, correré algo menos, pero no dejaré de correr. O si un día no pude entrenar porque salí muy tarde de trabajar, y detecto que eso ocurre a menudo, puedo corregir y entrenar antes de ir al trabajo. Pero si no llevo un registro con los resultados de mis pruebas, no podré saber lo que tengo que corregir ni cómo. 

 

Además de definir estos sistemas, conviene definir la estructura del hábito que quieres implantar. Recordando la estructura para cambiar hábitos, podemos utilizarla para implantar uno nuevo. Te decía entonces que Charles Duhigg en su libro El poder de los hábitos, indica que el proceso de los hábitos en nuestro cerebro es un ciclo de tres pasos (las tres Rs), y que siempre que esos tres pasos se dan de forma recurrente, terminan convirtiéndose en un hábito:

  • Recordatorio, señal o disparador
  • Rutina
  • Recompensa

 

Es decir, que si quieres establecer un hábito necesitas buscar un disparador que sea muy fácil para ti, que no cueste hacer, y mejor si supone movimiento físico, que puedas unir a la rutina que quieres hacer. Por ejemplo, ponerte las zapatillas de deporte es un disparador ideal para salir a caminar.

 

Por otro lado, James Clear nos propone establecer una pre-rutina para poder motivarte a ejecutar tu rutina: escoge una pre-rutina muy sencilla, que implique movimiento físico, y que la repitas siempre de la misma forma para que se convierta en el disparador del primer hábito de tu rutina, aunque no esté relacionada directamente con el hábito que quieres implantar. Por ejemplo, él se bebe un vaso de agua antes de empezar a escribir todos los días. 

 

Una vez que hayas ejecutado la rutina, necesitas recompensarte para reforzar la actividad. Puede que realizar la actividad en sí misma sea la recompensa, por ejemplo, si después de caminar te sientes fenomenal porque has pasado tiempo en la naturaleza y relajándote y te han subido las endorfinas, pero entonces, tienes que darte cuenta de ello, felicitarte por haberlo hecho, y deleitarte en ese bienestar que sientes por el logro y por la actividad en sí. Pero si ese no es el caso, si la actividad no es tan agradable o te cuesta y la sensación de logro no es suficiente recompensa, búscate una recompensa artificial que no vaya en contra de tus objetivos y que refuerce el hábito hasta que ya no lo necesites (¡no vayas a comerte un chocolate después de caminar si lo que quieres es adelgazar! Mejor regálate un masaje).

 

La repetición del hábito genera que ansiemos la recompensa. Nos acostumbramos a recibirla, y eso hace que el hábito se repita, para calmar el intenso deseo por ella, el antojo de recompensa. Por eso es mejor si la recompensa es algo inherente al hábito. 

 

Llega un momento que el hábito es parte de ti, y no necesitas ni disparador ni recompensa para que tengas ganas de hacerlo, porque ya habrás visto los beneficios de practicarlo. ¿Cuándo? No sé decirte. Hay recomendaciones de 21 días como mínimo, otras de 30 días, otras 8 semanas… Yo creo que tienes que hacerlo hasta que obtengas el resultado que quieras y tanto tiempo como lo necesites. Es un compromiso con tu éxito, ¿qué más da los días que te lleve? Cada vez que me pongo un hábito nuevo lo veo como algo de por vida. Por supuesto que puedo ser flexible en la forma de implementarlo, experimentar, ver si me funciona o no, pero si me estoy planteando implementarlo es porque quiero ese beneficio en mi vida. Así que no pienso en términos de “voy a hacer esto 30 días y a ver qué pasa”, sino en términos de “quiero lograr este resultado en mi vida y voy a experimentar a implantar hábitos y rutinas hasta que consiga ese resultado”.

 

Las recomendaciones de Leo Babauta te pueden resultar muy útiles para implantar hábitos. Aquí verás que Leo recomienda establecer un hábito a la vez y empezar en pequeño. Estoy de acuerdo, al principio es mejor empezar despacio e ir construyendo sobre eso. Una vez que te has acostumbrado a construir hábitos puedes aventurarte con más de uno al día, ya te irás conociendo. Pero asegúrate unos cuantos éxitos primero antes de probarlo, para que lo hagas con más confianza.

 

Y ahora, ¿cómo estableces una rutina matinal o diaria? Pues es muy sencillo, encadena un hábito con el siguiente: que la rutina del hábito 1 se convierta en el disparador del hábito 2, y la rutina del hábito 3 en el disparador del 4, y así sucesivamente. O que el disparador sea algo que tienes que hacer habitualmente. Por ejemplo, para mí, desayunar es el disparador para revisar mi visión y objetivos y lo que agradezco del día, y para meditar a continuación. Y la cena es el disparador para preparar mis cosa para el día siguiente, y eso para irme a la cama (aunque reconozco que establecer la rutina nocturna todavía me da problemas). Puedes definirte una recompensa con cada hábito o una más grande para la rutina completa, que yo creo que es más recomendable. 

Esquema para establecer tu rutina diaria
Esquema para establecer tu rutina diaria

 

 

Mi experiencia y consejos:

 

Por si no te has dado cuenta todavía, ¡soy una fan de las rutinas diarias! 😀

 

Me encanta enterarme de las rutinas que a otros le han servido y probar nuevas rutinas para mí, y tiendo a querer probar más de una a la vez, con resultados irregulares (unas cosas me resultan más fáciles que otras). Por ejemplo, esta semana he comenzado a trabajar el hábito que comentamos la semana pasada de las listas diarias de ideas de James Altucher, y me ha ido bien con eso y con llevar al día mi Kakebo. Pero la puntualidad sigue siendo un hábito que me cuesta dominar, igual que lo de dormir 8 horas.

 

Estoy lejos de tener implementada mi rutina ideal con todos los hábitos que quiero implantar, y cada vez que me voy de vacaciones me cuesta retomarla, tengo que volver a empezar poco a poco con lo que ya es muy central y crecer sobre ello: empiezo con el ejercicio, la meditación, escribir en el diario… si es un hábito implementado me cuesta menos, así que regreso primero a lo que llevo más tiempo haciendo.

 

A mí me va mejor si consigo hacer las cosas de mañana, antes de ir a trabajar, cuando tengo más energía, excepto el ejercicio, porque me he dado cuenta de que me viene mejor hacerlo en la tarde, me ayuda a desconectar y cerrar el día mentalmente. Pero a esta conclusión llegué experimentando. Sigo probando cosas cada semana con las rutinas que ya tengo para hacer espacio para las nuevas, como cambiar la hora de ducharme, qué cosas me viene mejor hacer por la noche y cuáles por la mañana, etc.

 

Las épocas cuanto más productiva he sido y más he conseguido es cuando he sido más constante con mis rutinas. Una vez que ya estás acostumbrada a trabajar con hábitos es más sencillo introducir hábitos nuevos o trabajar más de uno a la vez, y cuando soy ambiciosa con las rutinas suele incrementar mi productividad, pero tengo que tener cuidado de no agotarme demasiado. Es un equilibrio que voy aprendiendo mediante experimentar y registrar.

 

Te cuento más cosas que me funcionan a mí para establecer las rutinas:

  • Enfócate sólo en lo que estás haciendo ahora: No es fácil, pero es esencial al comienzo para poder detectar lo que te funciona y lo que no, y para que tu mente se adapte de verdad en la rutina
  • Utiliza un reloj para controlar el tiempo y aumentar la concentración: Yo utilizo un reloj de arena digital (de estos que se usan para cocinar) o un cronometro del móvil. El caso es tener un reloj que te diga que se te agota el tiempo para hacer lo que te has propuesto hacer. Eso te ayuda a enfocarte más.
  • Prepara todo lo posible con antelación: Yo dejo el ordenador en suspensión en la noche, con el programa abierto que voy a utilizar al día siguiente, y todas las cosas preparadas para hacerme el desayuno por la mañana, la ropa que me voy a poner, etc. De esa forma, cuando me despierto por la mañana, tengo todo listo para sacar el máximo provecho a mi energía
  • Apaláncate en éxitos pasados: Si crees que no podrás establecer la rutina nueva, si te falta confianza, recuerda qué rutinas has conseguido establecer. Todos tenemos rutinas, decenas de ellas a lo largo del día de las que ni somos conscientes, pero si sabes conducir, te cepillas los dientes a diario, o te vistes cada mañana, es que eres perfectamente capaz de establecer hábitos nuevos. Además, seguro que a estas alturas de tu vida ya has cambiado algo alguna vez que haya requerido un hábito nuevo, bien porque has estudiado algo nuevo, te has mudado de ciudad y tuviste que aprender una nueva ruta para ir a trabajar… ¿Ves? Estás más que preparada para este nuevo reto. Y si profundizas un poco más, podrás llegar a determinar qué recursos internos y externos te ayudaron a conseguir esos cambios, para que los puedas volver a utilizar.
  • Escucha al miedo, sácale información, pero no dejes que te paralice: Ante cualquier cambio, lo normal es tener miedo. Suele ser señal de que necesitamos lo que estamos cambiando. El miedo es útil, no te voy a recomendar que lo ignores, al contrario, siéntate y habla con él, sácale información: ¿qué puede salir mal? ¿qué consecuencias puede tener esto? Cuando analices eso, podrás incluso hacerte un plan para contrarrestar esas posibles consecuencias, en caso de que lo necesites (un plan de riesgos). Pero no dejes que esas consecuencias potenciales, que a lo mejor ni pasan, te paralicen o te hagan desistir de ir a por lo que quieres, que tendrá beneficios seguros si lo consigues.

 

 

Otros recursos que pueden ayudarte:

 

A continuación te dejo un listado de ideas y recursos para establecer tus rutinas mañaneras y diarias:

 

 

Es tu turno ahora:

 

Si no lo has hecho la semana pasada, decide ahora cuál será el primer hábito de tu rutina diaria, y tus cuatro sistemas, ejecuta, experimenta, registra, corrige, ¡YA! Y luego nos lo cuentas en el área de comentarios.

 

Antes de despedirme, quiero contarte que mañana me realizarán una intervención quirúrgica Por eso este artículo sale en domingo) y puede que no esté de vuelta publicando la semana que viene. Por favor, ¡espérame con paciencia!

 

Gracias por leerme, te envío un fuerte abrazo y ¡disfruta tu cambio!

 

 

¿Quieres cambiar con éxito? Define tu rutina diaria (I)

Esta semana comienza una serie de dos artículos sobre la rutina diaria, por qué te conviene tenerla y cómo implementarla

 

¡Buenos días, cambiadora! ¿Qué tal estás, cambiador? ¿Cómo ha ido tu semana? ¿Cómo avanza tu proyecto de cambio?

 

Si ya tienes definido tu proyecto de cambio pero te cuesta implementarlo porque no sabes por dónde empezar, o has empezado a cambiar pero te resulta difícil avanzar, o si buscas llevar una vida equilibrada, lo que necesitas es establecer una rutina diaria.  

 

Definir tu rutina diaria favorecerá tu cambio

 

Practicar una rutina diaria es importante porque es el instrumento que te permite avanzar dando pasos incrementales: empezando con poquito, pero repitiendo mucho la acción, consigues grandes resultados a lo largo del tiempo. No se trata de conseguir grandes cambios en pocos días, con esfuerzos sobrehumanos que luego no seas capaz de mantener. Se trata de conseguir cambios radicales y definitivos para ti empezando con pocos minutos al día, pero repitiendo todos los días, con perseverancia, hasta que se convierte en un acto automático, es parte de tu vida y te lleva hasta donde quieres llegar.

 

Es la fórmula con la que he podido adelgazar 60 kilos y mantenerme en ese peso, algo en lo que he comenzado a trabajar hace 7 años y que ahora es una parte integrada en mi vida que mantengo porque estoy acostumbrada y porque no quiero cambiar. ¡Me encanta el resultado de mi rutina diaria! Un resultado que no había logrado con ninguna de las milagrosas dietas relámpago que había probado a la largo de mi vida.

 

Pero, ¿a qué llamo una rutina diaria? Hábito y rutina son sinónimos, pero para mi una rutina diaria es la serie de hábitos que te funcionan y repites todos los días y que te llevan a ser la persona que quieres ser y conseguir los objetivos que te has propuesto. ¿A que suena a una herramienta poderosa?

 

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Creo firmemente que todas las personas que obtienen éxito en lo que hacen es porque siguen una rutina alrededor de ello, tienen una serie de hábitos que les funcionan y repiten a diario. Creo que es lo que separa a un amateur de un profesional, el tener una rutina diaria y el vencer diariamente la resistencia para ejecutar la rutina. Es en lo que consiste el entrenamiento de los deportistas de élite, y hasta los artistas tienen rutinas que los hacen más productivos.

 

Una vez mi jefa me dijo que yo era muy metódica. Me sorprendió, porque no me considero ni organizada ni disciplinada. Pero luego entendí que la conducta de establecer hábitos alrededor de adelgazar y ponerme en forma había irradiado a otras áreas de mi vida, y había adquirido el hábito de “rutinizar” todo lo que podía, y me había convertido en una persona estructurada.

 

Además, la forma de asegurar que consigues tus objetivos es que trabajar en lograrlos sea un acto lo más automático posible. Y si ese trabajo es lo primero que haces en el día, antes de que ninguna interrupción pueda aparecer, mejor aún. Comenzar el día con una rutina que te active y trabajando en tu objetivo más importante será lo que te haga incrementar tu productividad

 

 

¿Y qué rutinas te conviene definir?

 

En mi opinión, el primer hábito a implementar en tu rutina diaria es el que te lleve más cerca de tu objetivo de cambio. Cuando empiezas a cambiar puedes tener la tentación de querer cambiar muchas cosas a la vez, pero es preferible priorizar y enfocarse al principio en una sola cosa, fácil de empezar, pero que realizada de forma sistemática te lleve hacia lo que quieres lograr:

  • ¿Quieres adelgazar? Empieza por establecer el hábito de subir todos los días 2 pisos más de escalera que lo que ya haces
  • ¿Quieres aprender algo nuevo? Empieza por estudiarlo a diario 10 minutos
  • ¿Quieres mejorar una habilidad? Incrementa su práctica 15 minutos diarios
  • ¿Tienes un proyecto profesional? Dedica todos los días 20 mins a ejecutar tareas que lo hagan avanzar

 

Lo importante es empezar en pequeño, pero con algo que te sea fácil repetir a diario y ¡recuerda que con 5 minutos diarios, puedes empezar!.

 

A medida que vas implantando ese hábito, que aprendes a establecerlos y a buscar el momento para ellos, y que te conviertes en una persona metódica, puedes aspirar a tener una rutina diaria que te lleve a una vida equilibrada, además de a conseguir tus proyectos de cambio.

 

En este sentido me gusta la propuesta de rutina diaria de James Altucher. James, en su libro “Choose Yourself!”, indica que tenemos cuatro cuerpos: emocional, mental, físico y espiritual, y que hay que trabajar diariamente los cuatro para estar saludable y preparada para conseguir cualquier cosa que quieras, e incluso para atraer la suerte y el éxito. La rutina de James está recopilada de forma más gráfica por Kevin Elliot aquí. A continuación, traduzco y resumo su propuesta:

 

  • Para el cuerpo físico, hacer lo que necesites para estar en forma:
    1. Ejercítate, como mínimo 20-30 minutos al día, que te haga sudar
    2. Madruga
    3. Duerme 8 horas al día
    4. Sáltate la cena para dormir mejor, sin hacer la digestión (con esta no estoy de acuerdo y que conste que no la recomiendo yo sino James).

 

  • Para el cuerpo emocional, conserva tu energía a toda costa
    1. Elimina de tu vida las personas negativas que te hunden, que drenan tu energía o como mínimo ignóralas, no te enganches con ellas, sin excepciones
    2. Ayuda a familia, amigos, seres queridos que no te hundan
    3. No des explicaciones ni excusas
    4. Actúa con honestidad, sin herir a otros. No sólo con lo que dices, sino también con lo que haces, como negarte a hacer lo que no quieres, para evitar resentimientos y drenajes de energía.

 

  • Para el cuerpo mental, no permitas que se atrofie tu músculo de generar ideas:
    1. Ejercita tu mente con lluvias de ideas a diario. Escribe ideas sobre un tema concreto hasta que no te salgan más, mínimo 10, no pueden ser menos, para hacer sudar a tu mente. El tema puede ser lo que sea, lo importante es hacer listas de ideas constantemente.
    2. Haz una lista de todas las cosas productivas que hiciste ayer
    3. Haz un sudoku, o un crucigrama, o memoriza palabras, o proponte cualquier otro reto mental.

 

  • Para el cuerpo espiritual, alimenta tu alma, independientemente de tus creencias religiosas:
    1. Reza o agradece tus bendiciones
    2. Medita: Siéntate en una silla con la espalda recta y vigila tu respiración por 5 minutos. Si te distraes, vuelve a concentrarte en tu respiración
    3. Piensa en todas las personas que agradeces tener en tu vida, y luego piensa en algunas más
    4. Perdona a los que te han hecho daño
    5. Estudia textos espirituales.

 

James recomienda hacer al menos una cosa de las que propone al día para cada cuerpo, de forma de llevar una vida equilibrada. Para más información sobre cómo implementar la rutina diaria propuesta por James, puedes visitar su archivo, es una lectura muy interesante.

 

Yo acabo de terminar de leer “Choose Yourself!” y continúo leyendo sus artículos para ver cómo puedo incluir sus ideas en mis rutinas. No todas me van (yo tengo que cenar, necesito comer algo cada 3-4 horas, aunque estoy de acuerdo con una cena ligera), pero sí me parece bien lo de cuidar los cuatro cuerpos cada día. Mis rutinas ya incluían el ejercicio, la cena ligera, el agradecimiento, la meditación, y los sudokus ocasionales para relajarme. Trabajo en madrugar y dormir 8 horas consistentemente, consigo madrugar pero me cuesta dormir más de 6 horas. Soy consciente de las cosas que me dan y me quitan energía y procuro incluir en mi vida la mayor cantidad posible de las primeras y quitar de las segundas. Me parecen buenísimas ideas la honestidad, limitar tu exposición a las personas negativas si no puedes sacarlas de tu vida, y hacer listas de ideas a diario. Aunque a veces me resulte difícil, busco perdonar y no guardar rencores que sólo sirvan para quitarme energía a mí.

 

Además, te propongo añadir rutinas para vigilar tus finanzas, para mantenerte aprendiendo y para conocerte mejor y desarrollar tu persona. Yo estudio algo nuevo cada día, escribo en mi diario, y este mes me he propuesto apuntar mis gastos en un Kakebo. Lo de las finanzas lo he intentado antes pero no lo he priorizado (no me he comprometido hasta ahora) y no lo he hecho definitivo. ¡Espero que contártelo aquí me refuerce el compromiso!

 

Experimentar es la clave para dar con la rutina adecuada para ti. Rara vez encontrarás tu combinación ideal a la primera. Pero el proceso de probar y aprender no sólo te acerca a tu meta, sino que también te ayuda a conocerte mejor. ¡Otra ventaja añadida a tener una rutina diaria!

 

La semana que viene te cuento cómo implementar tu rutina diaria…

 

Así que comienza ya a pensar qué te gustaría incluir en ella: ¿cuál es tu proyecto más importante, o en qué área de tu vida necesitas trabajar más? (recuerda que puedes apoyarte en la estrella de la mejora). Piensa en qué acción concreta y pequeña podrías realizar a diario en pocos minutos para avanzar hacia tus objetivos. Y si te sientes valiente, ¡no esperes a la semana que viene y comienza experimentar con tu rutina diaria YA!

 

Gracias por leerme, te envío un fuerte abrazo y ¡disfruta tu cambio!

 

 

La lista de las cosas que te gustan y que no

¡Hola otra vez, cambiadora! ¿Cómo va todo, cambiador? ¿Estás gozando de unas merecidas vacaciones? Espero que sí, que estés disfrutando a tope del momento presente. O que, como yo, ya las hayas aprovechado al máximo y estés de vuelta en tus actividades habituales. Yo he necesitado un mes para recargar pilas y recuperar el ritmo, pero ya he regresado a las publicaciones semanales. 

 

Esta semana quiero compartir contigo otra herramienta que te ayude a escoger lo que quieres cambiar o mejorar en tu vida: La lista de las cosas que te gustan y que no

 

Hace unas semanas te propuse trabajar con la estrella de la mejora para determinar qué es lo que quieres o necesitas cambiar, para saber por dónde empezar. Pero sé que elaborar una estrella de la mejora puede llevar un tiempo de reflexión que una persona muy ocupada no tiene.

 

Existe otra herramienta que es más fácil de utilizar y que puede llevar menos tiempo, pero que igual te da poderosas pistas sobre por dónde empezar a cambiar: la lista de las cosas que te gustan y que no.

 

 

Detecta las cosas que te molestan…

 

La primera vez que entré en contacto con esta lista fue leyendo el libro “Coaching para el éxito” en 2012. Talane Miedaner presenta en él un programa basado en herramientas de coaching que pueden facilitarte conseguir tus objetivos. Y lo primero que propone es crear una lista de todas las cosas que te molestan en tu vida cotidiana, grandes o pequeñas, y trabajar en eliminarlas. Pueden ser cosas como un escritorio desordenado, un remiendo en la ropa, un mal hábito tuyo o de los que te rodean, personas que te hacen daño o te agobian, ruidos en tu entorno…

 

Todas esas cosas van drenando tu energía y te la restan para lo que de verdad te importaría hacer en la vida. Por ello, eliminarlas (en lugar de ignorarlas por pensar que no tenemos tiempo o no son importantes) es lo primero que Miedaner propone en el programa, porque indica que:

 

“Es muy difícil tener éxito en lo que sea si se soportan demasiadas cosas fastidiosas”. Coaching para el Exito, Talane Miedaner

 

Para poder eliminar todas esas cosas, lo primero que hay que hacer es una lista por escrito, para sacarlas de tu cabeza. Una vez que tengas la lista, comienza a trabajar en eliminar al menos una cosa de la lista. Escoge algo que puedas acabar en el plazo que tienes disponible para empezar, y luego date una pequeña recompensa por haber empezado. Puede ser más interesante realizar el proceso con un amigo o un mentor o coach que te haga seguimiento.

 

Acabar con todas las cosas en la lista te llevará varios meses, pero lo importante es que seas constante y continúes trabajando hasta que elimines todo lo que está en tu mano eliminar, decidiendo y ejecutando con la mayor rapidez que puedas, porque:

 

 

Por supuesto, te encontrarás con cosas que tú no puedes cambiar ahora. Por ejemplo, si ocurre que una de las personas que te hacen daño o te agobian es tu jefe o un compañero de trabajo, y tú no puedes cambiar de trabajo en este momento. Miedaner nos recomienda poner esas cosas en una lista aparte y no pensar en ella por ahora, indicando que con el tiempo se resolverán solas, sólo por escribirlas.

 

También puedes empezar a hacer la lista un día y darte cuenta que va creciendo a medida que resuelves cosas y detectar otras que también te molestan pero que no ves porque quedaban enmascaradas por otras.  

 

Puede ayudarte hacer la lista por categorías: trabajo, hogar, amigos, cuerpo, hábitos, etc. De esa forma, si te das cuenta de que agrupas muchas cosas debajo de una sola categoría, puedes detectar una solución común para todas. ¿Hay muchas cosas que te molestan de tu cuerpo porque estás en baja forma física y que podrías resolver si comenzaras a hacer ejercicio? ¿Cambiar de trabajo o de barrio eliminaría muchas de las molestias?

 

Como ves, tener una primera versión de esta lista es algo que puedes hacer en diez minutos, y puedes llevarla contigo e ir ajustándola durante varios días. Es una herramienta potente porque te da de inmediato una buena cantidad de cosas en las que trabajar y porque algunas de ellas seguro que te lleva poco tiempo hacerlas, como coser un botón flojo, u organizar una estantería. O puedes detectar un hábito que quieres cambiar y que puede hacerse con poco tiempo al día, como apuntar tus gastos diarios y compararlos con tu presupuesto. Y también te da buenas razones para pensar en proyectos de cambio de mayor envergadura.

 

… Y también las que te energizan

 

Recientemente he leído el libro “Esto es Coaching” y allí Guadalupe Gómez Baides presenta una versión de la lista un poco diferente, que llama el listado de cosas que quitan o agregan energía, o factores que motivan o desmotivan, o que suman o restan. Lo que recomienda es hacer dos listas: la de la sección anterior (las cosas que te molestan, preocupan, desmotivan, te hacen perder eficacia y que son pendientes que te quitan energía mental), y otra con las cosas que te motivan, te gustan, te llenan de energía, que disfrutas, que te hacen ser más eficaz y que te hagan sentir que logras cosas.

 

Esta segunda lista, que es mucho más positiva, puede costarte hacerla más o menos que la anterior, pero la idea es la misma: para mejorar tu vida, potencia las cosas que te agregan energía, e increméntalas en tu vida todo lo que puedas. Es otra forma de detectar cambios a implementar para sentirte mejor. No podrás potenciarlas todas, por ejemplo, si disfrutas mucho los videojuegos o las series de televisión, a lo mejor ya no puedes dedicarles más tiempo. Pero si detectas que disfrutas enseñando a otros, puedes buscar actividades que te permitan enseñar, incluso proponer organizar algún curso en tu trabajo, y de esa forma llenar más tu vida de esa energía positiva.

 

Mi experiencia con las listas

 

Elaboré mi primera lista de cosas que no me gustaban en 2012, y en 2013 ya había escrito alguna lista de cosas que me gustaban. No había leído aún el libro de “Esto es Coaching”, pero intentaba entonces analizar qué tipo de vida quería vivir, así que también me preguntaba en qué era buena y en qué no, mis valores y cosas así (de eso hablaremos más en próximos artículos).

 

Son ejercicios que realizo al menos una vez al año, como parte de ese proceso de autoconocimiento que me ha llevado a conseguir cambios exitosos y permanentes, y que me ayudan a evolucionar hacia la vida que quiero vivir y a incrementar un poco cada día mi bienestar y felicidad.

 

De la lista original de 49 cosas que no me gustaban en 2012, yo he eliminado 14 (o cambiado mi actitud hacia ellas) , y otras 9 son de las que estaban fuera de mi control y se han arreglado solas sin mi intervención. Sigo teniendo pendientes otras 26, de las cuales 9 son trabajo en curso (suponían proyectos a largo plazo) y 3 puedo cambiarlas yo pero no he trabajado porque no las he priorizado, y otras 14 siguen estando fuera de mi control. De estas últimas, algunas me molestan menos ahora porque mi foco de atención ha cambiado y ya no son tan importantes o porque han aparecido otras que me resultan más molestas.

 

En 2013 tenía unas 12 cosas nuevas, de las que sólo 3 estaban dentro de mi ámbito de influencia y están resueltas. De las otras 9, 6 se han resuelto solas.

 

Las proporciones se han mantenido de forma similar en años posteriores: aparecen cosas nuevas, yo elimino unas cuantas o cambio mi actitud hacia ellas (alrededor de 20-30%), otras se eliminan solas (10-20%), otras siguen en la lista y no las he eliminado por no priorizarlas, o porque eliminarlas son proyectos a largo plazo, y otras (alrededor de 30%) siguen siendo cosas fuera de mi control.

 

Respecto a ese 10-20% de cosas que se resuelven solas: No sé explicar por qué ocurre, pero ocurre. No sé si tiene que ver con la ley de la atracción, pero puede que sólo sea que el mundo cambia últimamente muy rápido y nada se mantiene constante y entonces la gente que te rodea ya no sigue a tu lado en un par de años, o los proyectos o tareas del trabajo que te molestan ya no son necesarios y desaparecen o son sustituidos por otros… La explicación me parece irrelevante. Para mi la utilidad de la lista es que me da un plan de acción claro sobre lo que trabajar.

 

Y te pongo un ejemplo concreto: He estado recopilando mi lista para 2015 la semana pasada, y la organización de mi escritorio apareció como nueva, y se repite la organización de mis armarios. Así que este domingo pasado lo he dedicado a resolver eso. El resultado del escritorio lo tienes en las fotos de abajo. El de los armarios, es algo que me va a llevar unos cuantos días más, pero al menos ya he separado unas cuantas cosas que quiero vender y regalar y he tirado otras,  y me he dado una idea del trabajo que me queda pendiente.

 

 

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Trabajo mucho más a gusto en un entorno más ordenado

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Y me siento muy bien por haberlo hecho. No me di una recompensa al final como recomienda Miedaner, porque me he sentido tan bien con lo logrado que ya no lo necesitaba. Y da gusto trabajar en un escritorio despejado.

 

A lo largo del tiempo, trabajando ambas listas, considero que he conseguido muy buenos resultados y que ahora tengo más energía que hace cuatro años. En la parte positiva, he incorporado a mi día más opciones para aprender y ayudar a otros, que son dos de las cosas que más me motivan. En la parte negativa, he eliminado el sobrepeso (ya sólo eso ha incrementado muchísimo mi energía) y algunos de mis hábitos negativos como las compras impulsivas para mejorar mi estado anímico, o priorizar el tiempo de los demás sobre el mío. Aún trabajo en mejorar mis finanzas, mi puntualidad y mi organización (aunque he avanzado respecto a 2012), entre otras cosas, y mis pendientes incluyen hábitos, miedos, relaciones y emociones.

 

Pero lo que las listas me han dado es tracción para seguir eliminando las cosas que me molestan y potenciando lo que me motiva, sintiéndome con más energía y mejor conmigo misma, o con más tiempo para dedicarlo a lo que de verdad me importa, y mejorando mi enfoque en lo esencial para mí.

 

Y ahora tú:

 

Elabora tu lista de las cosas que te gustan y que no, y escoge una de esas cosas que más te molestan y proponte eliminarla en menos de una semana. Puedes apoyarte en la receta simple para cambiar con éxito. Luego incorpora más en tu vida de alguna de las cosas que te motivan. Con estas dos acciones comenzarás a incrementar tu energía y a sentir tracción para seguir trabajando ambas listas.

 

Si tienes dudas sobre cómo aplicar las listas, puedes comentar abajo o escribirme a eligiraut@gmail.com.

 

Gracias por leerme y por esperar mi regreso, recibe mis calurosos abrazos y ¡disfruta tu cambio!