El abandono y la Resistencia en el día a día

por Eli Giraut
El abandono y la Resistencia en el día a día

El pasado jueves publiqué en las redes sociales un artículo acerca de la Resistencia y la importancia de empezar que había escrito hace más de 4 años. Y lo he tenido presente esta semana respecto a este camino que últimamente transito despidiendo el abandono.

 

Recomiendo la lectura del artículo. Por si no tienes tiempo ahora, resumo aquí brevemente la idea principal: lo importante ante cualquier proceso de cambio es “presentarse” y empezar. La Resistencia es lo que separa la vida que vivimos de la que queremos vivir, y la combatimos cada día. Se opone a que nos elevemos, está alimentada por nuestros miedos y es más poderosa cerca de la meta.

La procrastinación es la manifestación más importante de la Resistencia: te convence de que no importa si empiezas mañana, y eso no es cierto, porque sólo existe el ahora, sólo en el ahora podemos actuar.

Cuanta más duda tengas sobre ti misma y lo que quieres hacer, cuanto más miedo sientas, es buena señal de que lo que te resistes a hacer es lo que tienes que hacer, porque es en lo que más te eleva donde la Resistencia ataca más insidiosamente.”

Para vencer la Resistencia, es necesario actuar como profesionales y “presentarnos” a hacer la tarea sin importar cómo nos sintamos, si es o no nuestro mejor día, si no nos apetece o si preferimos descansar.

 

Eso era lo que te contaba en el artículo, y lo mantengo. Ahora sé que además, se trata de presentarnos con presencia, con conciencia, observándonos y tratándonos bien. En conseguir el equilibrio entre vencer la Resistencia y no hacernos daño. Por ejemplo, si tengo pereza de hacer ejercicio, hay que vencerla presentándome a hacerlo, aunque sienta que tengo mal cuerpo o cansancio y aunque sólo haga la mitad del ejercicio o lo haga con menos intensidad. Si tengo un esguince, tengo que acompañar al cuerpo en el descanso y no hacer ejercicio. Es necesaria la observación y el autoconocimiento para no engañarse con esto, para poder percibir igualmente la autoexigencia y el abandono, cuando corresponda. En el fondo, la Resistencia no es más que nuestro ego condicionado.

 

Aquí veo que, en mi incosciencia, he permitido que la Resistencia campe tanto a sus anchas sin verla en ciertas áreas de mi vida, que ni he percibido el abandono en ellas hasta esta semana. Me he enfocado tanto en la excelencia en ciertos aspectos (muchas veces desde la autoexigencia) que no veía que abandonaba otros. Afortunadamente, he tenido un curso de comunicación con un excelente profesional que aún estando enfermo con fiebre nos ha dado lo mejor de sí y me ha realineado en varios aspectos con su actitud, las prácticas realizadas y sus recomendaciones y enseñanzas (¡gracias Jorge!).

 

Abandonarse a la Resistencia es un hábito que se convierte en una actitud ante la vida, y a la larga, en carácter, en parte de la personalidad, en inmadurez. Me ha costado mucho comprender eso, y sé que ese conocimiento aún no está integrado en mi biología. La buena noticia es que lo inverso también es cierto: vencer sistemáticamente la Resistencia lleva al autoliderazgo, a la madurez, a la excelencia, y se puede integrar en la biología haciéndolo.

 

Esta semana he practicado nuevamente con mi coach el observar (sin mentirme) mi realidad y ver que me estaba autoexigiendo al pretender hacer ejercicio todos los días cuando mi momento vital, mi agenda, no lo permite. El hacer un compromiso conmigo misma que luego no cumplía generaba una frustración que no estaba reconociendo. Lo mismo que no cumplir el horario de irme pronto a la cama, que es lo que desencadena que al día siguiente me cueste levantarme de la cama y cumplir con mis rutinas. No me estaba dando cuenta de que si llegaba a casa tarde y aún me ponía a cenar y luego quería esperar un poco a que me bajara la comida, era imposible que me acostara a la hora que pretendía. Nueva estrategia: Llevarme algo de cena al trabajo por si acaso me toca quedarme tarde.

 

De este aprendizaje, me quedo con que es más importante fijarse pocos compromisos y muy “hacibles”, y cumplirlos, que fijarse mucho y no hacerlos. Lo segundo es lo que hace que al final me juzgue, y eso vuelve a ser dañino para mi biología, que se refuerza en su creencia de que no es capaz. Es un mensaje muy diferente el que recibe cuando cumple lo propuesto, comienza a percibir su grandeza.

 

Los resultados de esta semana son estos:

 

Cumplimiento Domingo 17 Lunes 18 Martes 19 Miércoles 20 Jueves 21 Viernes 22 Sábado 23 Promedio semana
Dieta 100% 100% 80% 90% 80% 90% 100% 96%
Ejercicio 0% 100% 90% 50% 0% 0% 80% 46%
Horarios 0% 40% 60% 70% 80% 70% 50% 53%
Quererme 90% 90% 100% 90% 90% 80% 70% 87%

Los descensos en la dieta son por comer fuera de casa y adaptarme a ello de la mejor forma posible. Además, el martes me permití un poco de coca cola light sin cafeína para acompañar el pulpo (no sienta muy bien con agua) y el jueves, que comí en el japonés en el aeropuerto, me permití unos bombones de té macha que están buenísimos. En esos casos, sin juicio, simplemente me permití disfrutar de ello. El triunfo ha sido no beber nada de vino ni comer nada de chocolate o azúcares procesados estando de viaje, que solía ser habitual.

 

Los resultados del ejercicio muestran como, en efecto, lo ideal es que me comprometa a 4 días a la semana. Los horarios han ido mejorando respecto a la semana pasada, y este fin de semana probé a madrugar más en domingo por una clase a la que quería asistir y me ha permitido ver que abandonar el horario los fines de semana hace que sea más difícil mantenerlos por la semana, así que voy a probar a cumplirlos los 7 días.

 

Los fines de semana es también cuando me cuesta más hacer ejercicio, la Resistencia es mayor, y el fin de semana pasado pudo más el ego, pero este pudo más la consciencia. Ayuda para esto la estructuración de horarios. Al final los cuatro aspectos que trabajo van juntos y se retroalimentan.

 

Ayer me he pesado y había engordado 900 gramos (Whaaaaat!?!?!?). Pasada la sorpresa (y frustración) inicial, entendí que esto no es más que la señal de que hay margen de mejora en mi sistema, que quiero implementar, a saber:

  • Moverme más. Si la agenda no me permite más días de ejercicio, al menos meter en mi día el mayor movimiento posible: caminar, bailar, hablar por el móvil de pie, lo que sea. La única excepción son las escaleras porque a mis rodillas le están haciendo más mal que bien.
  • Vigilar cantidades de grasas: estoy comiendo grasas muy sanas, aceite de oliva y frutos secos y aguacate, pero creo que estoy comiendo de más, así que me he propuesto sacarle fotos a todo lo que como para llevar registro de cantidades, apuntándolas cuando no quede claro en la foto. Esto supone servirme las cantidades antes de sacar la foto. De esta forma, si en algún momento se me pasa apuntar (como esta semana, que al estar de viaje y de curso no me resultaba fácil hacer esto), la foto me recordará cantidades, y esto también evita que repita cantidades de forma inconsciente.
  • Lo mismo de arriba con las tortitas de arroz.
  • Los 4 días a la semana de ejercicio al 100%.
  • Llevarme la cena al trabajo por si acaso.
  • Registrar los avances es fundamental. Cuando me despisto con esto pierdo oportunidades de aprendizaje y es más probable que me engañe a mi misma. Por esto parte del proceso es dedicar también todas las noches 15-30 minutos a revisar el día, dejar espacio para eso. Estaba intentando hacerlo en papel al meterme en cama, por no alterar mi sueño al ver pantallas azules, pero el registro en papel a lo largo del día no me funciona, así que buscaré hueco para hacerlo antes, aunque sea cenando. Esto me ayuda a ir apuntando a lo largo del día también, en el móvil es más fácil aunque esté de viaje, y así no se acumula tanto para la noche. También hacerme plantillas de seguimiento que pueda ver fácil en el móvil.

 

Con todo, estoy contenta, porque mi cuerpo está mejor. Disminuir peso es importante para aliviar mis articulaciones, y por eso quiero implementar estas estrategias. Con todo, el cambio en el tipo de alimentos consumidos ya hace efecto y mi salud lo nota. Tengo menos sofocos, duermo mejor y me siento mejor en general, y hay menos dolor articular.

 

Quiero cerrar este artículo con esta reflexión:

 

Cumplir mis horarios y mis compromisos conmigo misma es quererme y es priorizar mi transformación, mi evolución y la expansión de la consciencia.

 

Esto es parte de lo que me toca integrar ahora: asumir mi responsabilidad conmigo misma y comprender que cada vez que dejo que el miedo o los bloqueos me digan que puedo actuar más tarde o mañana, estoy ralentizando la expansión del Todo.

 

Y tú, ¿quieres compartir alguna de tus estrategias para vencer la Resistencia? ¿Cómo llevas el abandono? ¡Los comentarios son siempre bienvenidos, y feliz semana!

También podría interesarte

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.