Lidiando con el abandono

por Eli Giraut
Lidiando con el abandono

¡Hola! Esta semana continuamos con el tema de la semana pasada. Quiero compartir el proceso que sigo porque me ayuda a mi a tomármelo con más seriedad y creo que puede resultar de utilidad a otros.

 

Para empezar, como lo que no se mide no se consigue, lo primero que hice fue diseñarme un cuadro de mando muy básico. Como tiendo a veces a querer conseguir muchas cosas a la vez, y ahora quiero fijar estructuras muy fuertes, he decidido centrarme en cuatro cosas muy concretas que me permitan vigilar esa fijación. Así que trabajo con cuatro indicadores, apuntando a diario todo lo que hago y mis sensaciones al respecto. Los indicadores son:

 

1- Cumplimiento de la dieta:

 

Los compromisos básicos aquí son: nada de chocolate ni cacao, ni bebidas alcohólicas ni excitantes (cafeína o teína), ni azúcares procesados. En la medida de lo posible, comer sin sal, sin harinas refinadas (digo en la medida de lo posible porque si como en la calle algún día esto puede no ser cumplible). Ir espaciando o reduciendo el consumo de carnes, queso, leche de soja, pan, e incrementando el consumo de granos, cereales integrales, proteína vegetal.

 

Esta parte la he llevado muy bien por la semana, y a excepción del viernes, que comí fuera de casa con algo de pan blanco y más sal de la que acostumbro, y el jueves que me pasé un poco con las cantidades por anisedad, el cumplimiento ha sido del 100%.

 

Además de lo anterior, como extra, procuro comer con calma, consciencia y presencia, masticando bien los alimentos, agradeciendo sus nutrientes, dedicándome sólo a comer. Esta parte no se me ha dado tan bien, ya que a veces como mientras trabajo o leo o veo TV, y la presencia es parcial. Y a veces noto que como con ansiedad. En estos casos lo importante es ir adquiriendo conciencia del hábito para poder cambiarlo.

 

La parte de la ansiedad y del chocolate han sido las más difíciles, pero he conseguido mantenerme firme en el chocolate y mantener la ansiedad a raya la mayor parte del tiempo. El chicle ha ayudado, especialmente jueves y viernes; no es lo ideal, porque es una química que no me gusta proporcionar a mi cuerpo, pero en estos momentos me resulta más favorable que la alternativa.

 

Para gestionar la ansiedad, lo que he ido practicando es tomar conciencia de las emociones que siento en un momento dado y llevarlas a algún músculo, y quemarlo allí al contraer el músculo varias veces. Cualquier músculo vale, y dependiendo de mi posición, a veces contraigo los puños, los hombros, el abdomen o los muslos. El caso es ir llevando esas emociones al músculo y enseñando al cuerpo a deshacerse de esa ansiedad.

 

Lo que ocurre con la ansiedad es que estamos tan acostumbrados a sus efectos en nuestro cuerpo, que generalmente no notamos lo mucho que nos está afectando hasta que el cuerpo directamente nos grita. No notamos que la tensión en nuestros hombros se va acumulando hasta que acabamos con contractura, o que el estómago está en contracción hasta que se relaja. Lo del estómago, no lo supe hasta que un día hice una sesión de terapia con diapasones y cuencos, y al sonar la frecuencia exacta que relaja el estómago, sentí cómo se soltaba de forma que nunca antes lo había sentido en mi vida. Pude entender cómo, muy frecuentemente, estaba contraído. Ahora puedo notar cuando está contraído por la ansiedad y relajarlo, soltarlo. Si la contracción es muy grande, a veces toca recurrir a sonidos para ayudar.

 

Recientemente, fui a un dentista nuevo y me preguntó si solía morder mucho en vacío, por el desgaste que notaba en mis dientes. Le dije que no, que yo supiera. Sin embargo, desde entonces, sí que he notado varias veces como mi mandíbula estaba contraída y los dientes apretados unos contra otros.

 

El punto aquí es que necesitamos conectar con el cuerpo para saber lo que nos intenta decir en un momento dado y darle lo que realmente necesita. Porque si lo que tiene es ansiedad la comida no va a ayudar a disiparla. El movimiento, en cambio, sí puede ayudar, al igual que ir al sistema de pensamiento que origina la emoción de ansiedad, que es otro reto.

 

Volviendo a la comida, suelo ingerir normalmente fruta y verdura en proporciones adecuadas, por lo que no me puse ningún compromiso en ese aspecto. Sin embargo, gracias a una compañera de curso, he entrado en conocimiento de la dieta macrobiótica, y ha incrementado mi curiosidad por aprender sobre los alimentos y los efectos que cada uno tiene sobre el cuerpo. Así que por ese lado continúo aumentando mi nivel de consciencia sobre los efectos de los alimentos, las dietas y las formas de cocinar y combinar alimentos. Porque al final, además de control médico, cada quien es responsable de su cuerpo, y cada cuerpo es único y va cambiando de un día a otro, y es nuestra responsabilidad irnos auditando y comprendiendo qué nos hace bien y qué nos hace mal.

 

2- Compromiso de ejercicio

 

Me he propuesto realizar todos los días una rutina de pilates de suelo que me he diseñado y caminar. Lo mínimo es realizar una rutina de pilates de 10 minutos y caminar media hora. Lo ideal es realizar una rutina de pilates más completa de 25 minutos y caminar 50 minutos.

 

3- Compromiso de horario

 

Aquí he fijado horarios de sueño, de comidas y de ejercicio. La idea es que el cuerpo se acostumbre a cumplir siempre los mismos horarios alrededor de los ciclos circadianos para que se sienta menos estresado. Cuanto más fijos los horarios, más estable será el funcionamiento del cuerpo, más energía quedará para otros procesos. Los horarios que me he fijado incluyen dormir de 7,5 a 8 horas, o al menos estar en cama ese tiempo. No es fácil cuando quieres hacer muchas cosas en un día.

 

4- Compromiso de quererme a mi misma

 

En esta parte lo que trabajo es cambiar el diálogo mental conmigo misma, para tratar a mi biología con cariño, con mimo, y sin autoexigencia. Esto exige ser firme a la vez que cariñosa, como haríamos con un niño pequeño. Aquí es importante el tomar conciencia de las veces que me culpo, me machaco o me critico por lo que hago o dejo de hacer, y abandonar ese juez interior y cambiarlo por un adulto comprensivo que guía a la biología a la disciplina con amor, y le va explicando formas más amables de percibir la realidad.

 

Los resultados de la semana

 

De forma más o menos objetiva, fui llevando registro del cumplimiento de estos compromisos, asignándome un % de cumplimiento cada día en cada una de las áreas. Esto es lo que se refleja en el gráfico de abajo. Además, ayer me he pesado y he bajado 200 gramos.

 

El primer pensamiento que vino fue “¡¿Sólo 200 gramos?!” con su respectiva emoción de frustración.

 

Al observarlo, pude entender que la biología aún valora más el resultado que el proceso. Porque si me voy a evaluar el proceso, no está yendo nada mal. Obviamente hay puntos de mejora, especialmente en la parte de horarios; con todo la dieta ha ido bastante bien, el ejercicio aprobado (que es una mejora considerando que partía de un 20% como mucho), y lo más importante, yo me siento mejor. El dolor articular ha disminuido y la intensidad y frecuencia de los sofocos también. Y me doy cuenta ahora del daño que me estaban haciendo ciertos alimentos sin que yo fuera plenamente consciente de ello. Y sin duda, me he tratado mejor esta semana en mi diálogo interior.

 

Cumplimiento Domingo 10 Lunes 11 Martes 12 Miércoles 13 Jueves 14 Viernes 15 Sábado 16 Promedio semana
Dieta 100% 100% 100% 100% 90% 80% 100% 96%
Ejercicio 100% 90% 75% 70% 50% 0% 0% 55%
Horarios 50% 50% 60% 40% 40% 40% 0% 40%
Quererme 80% 80% 60% 80% 70% 60% 40% 67%

Lo notable de este gráfico además es como evoluciono a lo largo de la semana. En la dieta, el jueves la ansiedad acumulada me llevó a comer algo más de las cantidades recomendables, y el viernes al comer fuera comí con sal y pan blanco. A medida que aumenta el cansancio semanal, voy perdiendo fuerza de voluntad para el ejercicio, el cumplimiento de horarios e incluso la forma en la que me trato. Llego al sábado con pocas fuerzas para nada. Y el domingo me toca volver a resucitar cual ave fénix para volver a poner todo en marcha.

 

Creo que tiene que ver con que por la semana no hay tiempo para la diversión, no priorizo la relajación, no hay equilibrio en ese aspecto, y que no cumplir los horarios de sueño no me está ayudando. Llegué al fin de semana muy cansada y me he pasado el sábado “en hibernación” y durmiendo un montón y viendo series. Así que el foco en la semana que empieza mañana es mejorar en este aspecto del equilibrio y los horarios y en el ejercicio, sin perder lo alcanzado en otras áreas.

 

Si te apetece compartir tu experiencia con lidiar con el abandono, ¡bienvenida! Recuerda que lo más importante es tratarnos con mucho amor a lo largo del proceso, para que el cuerpo no se sienta amenazado por nuestros propios pensamientos y no se estrese aún más: es fundamental recordarnos que lo importante es la sabiduría experiencial que ganamos con cada error, con cada aprendizaje, y que sólo por intentarlo cada día nos estamos convirtiendo en alguien más consciente, en una versión mejor de nosotras mismas.

 

¡Te mando un fuerte abrazo animoso para la semana!

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2 comentarios

Sayako 18 marzo, 2019 - 13:08

Me encanta VER, y desde luego hacer una observación y toma de conciencia con datos reales y no percepciones ayuda mucho.. Gracias Eli por dejarnos VER la gráfica de tu experiencia !! Una maravilla y todo un regalo hacer un análisis desde ahí, para aprender y recalcular.

Yo también, al aplicar y experimentar, observo las tendecias de mi forma habitual de funcionar. Me resulta interesante observarlas ahora, tras un tiempo de implementación de cambios en este proceso de transformación, de autoliderazgo, de liderazgo libre… Observo cómo algunas viejas formas de funcionar se van instalando y cómo otras reaparecen y persisten. Y lo fácil que es, si no estoy atenta, de que se vuelvan a instalar.

Lo que más me llama la atención es como dices, que según voy aplicando a la vez que observando más y más, el diálogo que tengo hacia mí misma es más suave y cariñoso. Y mi día a día así lo refleja. Así que podría decir que estoy dejando de sacarme el látigo y luchar con “el abandono” a pasar a bailar con él. Todavía no llevo yo las riendas, pero es cuestión de práctica, verdad??

Me sumo a ti, en un nuevo inicio de semana tras el análisis y aprendizaje de la nueva información.. de la anterior semana. A por ello!!

Por cierto, gracias por este espacio para poder compartir!!

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Eli Giraut 18 marzo, 2019 - 17:00

¡Mil gracias por compartir tu experiencia, Sayako bella! Comparto contigo lo fácil que es que vuelvan las viejas formas de funcionar si no estamos atentas. Por eso lo más relevante de todo este camino de transformación es, como bien dices, VER. ¡A por ello, con un gran abrazo!

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